La muestra, organizada junto a Acción Cultural Española, despliega en la sala Goya un recorrido que comienza en 1919, cuando el Círculo convocó el concurso para levantar su nueva casa. Aquel llamamiento ya contenía una declaración de principios. El edificio debía ser artístico y moderno, una casa social capaz de expresar ambición urbana y espíritu cosmopolita. Madrid soñaba con convertirse en metrópoli y la arquitectura estaba llamada a escenificar ese deseo.

El proceso no estuvo exento de controversia. Antonio Palacios, miembro del jurado en un primer momento, perdió esa condición al presentarse al concurso. Su propuesta fue descartada por superar la altura permitida, una decisión que levantó suspicacias porque otros proyectos también sobrepasaban ese límite sin sufrir la misma suerte. La indignación prendió entre algunos sectores y el debate se trasladó a la opinión pública.

Los anteproyectos se exhibieron durante semanas en el Palacio de Exposiciones del Retiro. El concurso quedó desierto tras la votación final y, en un giro inesperado, se decidió someter la elección directamente a los socios, reincorporando las propuestas eliminadas. La de Palacios regresó entonces a la escena y obtuvo un respaldo masivo. Desde mayo de 1920, el arquitecto asumió el encargo entre aplausos y recelos.

La exposición reconstruye ese itinerario con planos originales, dibujos preparatorios y fotografías de época. Las vitrinas revelan un edificio pensado al detalle, desde la distribución de las plantas hasta la ornamentación y los materiales. Se percibe en ellos la voluntad de conjugar monumentalidad y función cultural. Palacios aspiraba a levantar una arquitectura simbólica, arraigada en la tradición y, al mismo tiempo, alineada con las corrientes metropolitanas del primer tercio del siglo XX.

El visitante puede detenerse en documentos técnicos, en rectificaciones que modificaron partes del proyecto y en ofertas de contratistas que muestran la diversidad de oficios implicados en la obra. Carpinteros, marmolistas, cerrajeros y pintores trabajaron junto a creadores de perfil más artístico como el mosaista Mario Maragliano o el escultor Ángel García. El edificio emerge así como resultado de una compleja red de saberes.

El 8 de noviembre de 1926, la nueva sede abrió sus puertas con una exposición de Ignacio Zuloaga y la presencia de Alfonso XIII. La prensa se hizo eco de la inauguración y el Círculo comenzó a consolidarse como foco de actividad cultural. Exposiciones, tertulias, conciertos, clases y celebraciones dieron forma a un espacio comprometido con la vida moderna y sus tensiones.

El edificio se convirtió pronto en uno de los iconos de la Gran Vía y en el culmen de la trayectoria madrileña de Palacios. Ese mismo año ingresó en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, aunque tras el Círculo apenas recibiría otro encargo en la capital. Su obra contribuyó decisivamente a modelar la imagen de una ciudad que aspiraba a reconocerse en la arquitectura.

La conmemoración no se agota en esta exposición. El centenario articula una programación más amplia que incluye otras muestras dedicadas a momentos clave de la institución, un concierto extraordinario en mayo y la puesta en marcha de un Portal de Archivo que permitirá consultar miles de documentos sobre su historia. El 9 de mayo, coincidiendo con el Día de Europa, el Círculo celebrará una jornada de puertas abiertas como gran fiesta de cumpleaños.

Cien años después de su inauguración, la Casa de las Artes se reivindica como patrimonio y como espacio en uso. El edificio no se presenta como pieza de museo, sino como escenario activo donde la cultura sigue encontrando cobijo. La exposición invita a mirar su pasado con atención, pero también a recorrerlo con la conciencia de que continúa abierto.

Catálogo

A propósito de la exposición, el Círculo ha editado un catálogo que recoge toda la obra de la muestra y un estudio detallado tanto del proceso de construcción del edificio, como de la obra de Antonio Palacios. Se incluyen los textos: Gramáticas de la metrópolis (Juan Miguel Hernández León), La génesis de un quiebro en la forma de entender la arquitectura. Antonio Palacios: del Palacio de Comunicaciones y del Banco del Río de la Plata a la casa social del Círculo de Bellas Artes (Carlos Sambricio), Dando vueltas al Círculo, un concurso controvertido (Álvaro Bonet), Retratar la ciudad, proyectar el símbolo: el Círculo de Bellas Artes entre luz y arquitectura (Helena Pérez Gallardo) y Algunos gestos irracionales en la obra de Palacios (Iñaki Ábalos).