El recorrido diseñado por Mercedes González de Amezúa, hasta 2016 conservadora jefa de la institución madrileña, reúne 81 obras procedentes de su colección y propone un diálogo sostenido entre Italia, España y Flandes. Retratos, escenas religiosas y mitológicas, bodegones y paisajes trazan un mapa diverso en el que el claroscuro, la vibración cromática y la atmósfera adquieren protagonismo. Más que una sucesión de nombres ilustres, la muestra plantea una reflexión sobre cómo cada generación entendió la iluminación como núcleo expresivo.

El itinerario se organiza en cuatro ámbitos que marcan el pulso de ese tránsito. El primero, dedicado al Manierismo, sitúa al visitante ante la sofisticación compositiva y el artificio elegante de figuras como Jacopo Bassano, Tintoretto o Vicente Carducho. En estas obras, la luz subraya el gesto y estiliza las anatomías, todavía ancladas en una herencia renacentista que privilegia el dibujo.

El segundo apartado se adentra en los inicios del Barroco y en el impacto del caravaggismo. Aquí, la penumbra se convierte en escenario dramático. El contraste es más rotundo, la sombra gana densidad y la escena se carga de intensidad. Guido Reni o José de Ribera ejemplifican ese momento en que la iluminación no solo revela, sino que sacude.

A partir de ahí, el discurso gira hacia la tensión entre color y línea. Obras de Alonso Cano, Juan Carreño de Miranda, Bartolomé Esteban Murillo o Juan de Arellano muestran una sensibilidad distinta, más atenta a la vibración cromática y a la atmósfera envolvente. La luz deja de ser únicamente foco y se expande, modela suavemente los volúmenes y crea espacios de mayor profundidad emocional.

El recorrido culmina en el ámbito titulado ‘Luminosidad’, donde la pintura parece abrirse y respirar con mayor amplitud. Luca Giordano, Claudio Coello o Salvator Rosa encarnan ese momento en que la claridad se impone y la escena adquiere un brillo casi escenográfico, preludio de nuevos horizontes estéticos.

Entre las piezas destacadas figuran Cristo resucitado abrazado a la Cruz (1620-1621) de Guido Reni, La Abundancia (1584) de Martín de Vos, La Magdalena de Murillo o el Prendimiento de Cristo de Adam de Coster. También sobresalen el delicado Florero sobre una cortina de Juan de Arellano y la Visión de Santa Magdalena de Pazzi de Ciro Ferri, ejemplos de cómo la luz puede convertirse en materia casi tangible.

Algunas obras arrastran historias que trascienden el lienzo. La Magdalena de Murillo protagonizó uno de los primeros episodios de protección del patrimonio en España. En 1779, un decreto de Carlos III prohibió la exportación de pinturas de autores fallecidos; pocos meses después, el cuadro fue interceptado en la aduana de Ágreda cuando se intentaba sacar del país. Gracias a aquella medida, la obra ingresó en la Academia regalada por el rey, donde permanece desde finales del siglo XVIII.

Otras piezas proceden de la colección reunida por Manuel Godoy, cuya influencia política y militar dejó también huella en el ámbito artístico. Es el caso de Cristo recogiendo sus vestiduras de Alonso Cano, La Abundancia de Martín de Vos, Jacob y Labán con los rebaños o Jacob en el pozo y Salida de los hebreos de Egipto o Partida de Jacob con su rebaño de Pedro de Orrente, y La Visitación de Luca Giordano.

También cabe destacar Cristo resucitado abrazado a la cruz de Guido Reni (1620-1621), procedente de las colecciones reales del Alcázar de Madrid, una de las pocas obras que se salvaron del incendio que entre la Nochebuena y la Navidad de 1734 asoló el edificio.

Una parte significativa de las obras ha sido restaurada para esta ocasión, lo que permite apreciar con nitidez matices que el tiempo había velado. El resultado es una selección excepcional que, en numerosos casos, visita Andalucía por primera vez.

La exposición se inscribe en el acuerdo de colaboración entre la Fundación Unicaja y la Real Academia para impulsar proyectos expositivos compartidos. Tras su estancia en Málaga, la muestra viajará a Madrid en 2027. La propuesta se completa con visitas guiadas, conferencias, conciertos y actividades paralelas que ampliarán la reflexión sobre este periodo decisivo de la historia del arte.