En la dedicación y el compromiso durante los últimos 200 años de sus trabajadores, patronos, amigos y público, el jurado reconoce también la ejemplaridad de su contribución al desarrollo humanístico de la sociedad pasada, presente y futura.

Esta candidatura había sido propuesta conjuntamente por Mario Vargas Llosa y Antonio Muñoz Molina, Premio Príncipe de Asturias de las Letras 1986 y 2013, respectivamente; Norman Foster y Rafael Moneo, Premio Príncipe de Asturias de las Artes 2009 y 2012, respectivamente; y Alberto Anaut, Luis Gordillo, Cristina Iglesias, Julio Llamazares, Gonzalo Suárez, Jaime Rosales, Aitana Sánchez-Gijón, Alberto García Alix, Chema Madoz, Pierre Gonnord, José Luis Gómez, Juan Barja y Javier Gomá.

El Museo Nacional del Prado se inauguró en Madrid el 19 de noviembre de 1819 como Real Museo de Pinturas y Esculturas para albergar obras procedentes de las colecciones reales, que habían comenzado a tomar forma en el siglo XVI con Carlos I y que fueron enriquecidas por todos los monarcas que lo sucedieron.

Con un primer catálogo integrado por 311 pinturas, el Museo, que pronto cambió su denominación a Museo Nacional de Pintura y Escultura, ya servía de depósito para otras 1.510 procedentes de los Reales Sitios. El Museo ocupó el Gabinete de Ciencias Naturales, obra de Juan de Villanueva, en lo que se conocía como Prado de los Jerónimos, por lo que popularmente se llamó Museo del Prado antes de recibir esta denominación oficial a principios del siglo XX.

Misión

Doscientos años después de su inauguración, tras varias reformas y sucesivas ampliaciones, el Museo sigue cumpliendo la alta misión de conservar, exponer y enriquecer el conjunto de las colecciones y obras de arte que, estrechamente vinculadas a la historia de España, constituyen una de las más elevadas manifestaciones de expresión artística de reconocido valor universal.

Convertido en la institución cultural más importante de España y en una de las pinacotecas más destacadas del mundo, tiene una colección de cerca de 8.000 pinturas, de las que 1.700 están expuestas en el edificio Villanueva y más de 3.200 se distribuyen entre 255 instituciones culturales de toda España. Sus salas, por las que pasan anualmente casi tres millones de visitantes –más de la mitad extranjeros–, han servido de inspiración a algunos de los pintores más significativos de los últimos 150 años, como Fortuny, Sorolla, Picasso, Monet, Renoir, Durant o Chase.

El Prado es conocido más como museo de pintores que de pinturas por la singularidad de su origen dependiente del mecenazgo real de los siglos XVI y XVII, orientado a reunir el mayor número de obras posible de los artistas preferidos. Por este motivo, el Museo tiene los mayores conjuntos de El Bosco, Tiziano, El Greco, Rubens, Velázquez o Goya, en algunos casos con más de un centenar de obras.

Nueva dinastía

Con la dinastía Borbón llegaron los pintores franceses en un siglo XVIII dominado por artistas foráneos, como los italianos, hasta finales de la centuria, en la que Goya devolvió a un español el dominio del escenario cortesano. En el siglo XIX, la desamortización de los bienes eclesiásticos contribuyó, a través de los fondos del Museo de la Trinidad –La Fuente de la Gracia, Auto de fe presidido por santo Domingo de Guzmán, entre otros–, a incrementar las colecciones de El Prado, que se cerraron en 1881. Aunque eminentemente pictóricas, también comprenden excepcionales testimonios escultóricos, de artes decorativas y de obras sobre papel, desde la Antigüedad hasta el siglo XIX.

Desde su fundación, el Museo ha ingresado más de 2.300 pinturas y gran cantidad de esculturas, estampas, dibujos y otras piezas a través de donaciones –como las Pinturas negras de Goya–, legados –como el de pintura del siglo XIX de Ramón de Errazu– y compras –Fábula y La huida a Egipto de El Greco, La condesa de Chinchón de Goya o El barbero del papa de Velázquez, por ejemplo–. Entre los tesoros que se pueden contemplar se encuentran El jardín de las delicias de El Bosco, El caballero de la mano en el pecho de El Greco, El tránsito de la Virgen de Mantegna, Carlos V en Mühlberg de Tiziano, El lavatorio de Tintoretto, el Autorretrato de Durero, Las meninas de Velázquez, Las tres Gracias de Rubens, La familia de Carlos IV de Goya o Fusilamiento de Torrijos y sus compañeros en las playas de Málaga de Gisbert.

El Museo actual está formado por varios inmuebles –el edificio Villanueva, el Claustro de los Jerónimos, el Casón del Buen Retiro, el edificio administrativo de la calle de Ruiz de Alarcón y el Salón de Reinos del Palacio del Buen Retiro– que superan los 45.000 metros cuadrados de superficie útil.

Sobre el premio

El Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades se concede a “la labor de cultivo y perfeccionamiento de las ciencias y disciplinas consideradas como actividades humanísticas y de lo relacionado con los medios de comunicación social en todas sus expresiones”.

En esta edición concurrían un total de 29 candidaturas procedentes de 14 países. Este ha sido el segundo de los ocho Premios Princesa de Asturias que se conceden este año, en que cumplen su trigésimo novena edición. Anteriormente fue otorgado el Premio Princesa de Asturias de las Artes al director teatral británico Peter Brook. En las próximas semanas se fallarán los correspondientes a (por orden) Cooperación Internacional, Deportes, Letras, Ciencias Sociales, Investigación Científica y Técnica y Concordia.

El jurado de este Premio estuvo presidido por Víctor García de la Concha e integrado por Luis María Anson, Alberto Edgardo Barbieri, César Bona, Irene Cano, Alberto Corazón, Aurora Egido, Taciana Fisac, Elsa González, Santiago González Suárez, Alan Goodman, Álex Grijelmo, Miguel Ángel Liso, Rosa María Mateo y Óscar Loureda (secretario).

Miguel Falomir, director del Museo Nacional del Prado, tras la concesión del Premio

Miguel Falomir, 2015. Copyright: Jerónimo Álvarez.
Miguel Falomir, 2015. Foto: Jerónimo Álvarez.

“El Museo del Prado recibe este galardón con el legítimo orgullo de ser patrimonio de todos los españoles, seña de identidad de nuestra historia y proyección común hacia el futuro.

Este reconocimiento es en realidad un premio a todas las generaciones que nos han precedido y un anticipo a las que nos sucederán, porque el Prado es historia pero también porvenir, fuente de conocimiento y formación en valores humanísticos para los más jóvenes. La cultura española, sus instituciones, sus trabajadores, sus públicos merecen ser partícipes de un día grande.

El Prado y sus 200 años han sido el espejo en el que nos hemos mirado y en el que los grandes artistas han encontrado fuente de inspiración.

Todas las historias, todos los relatos, todos los sentimientos que nos hacen reconocernos están aquí. De la mano de Velázquez, Goya, el Greco, Murillo, Rubens y todos los grandes.

El Prado es un Museo Nacional, de todos y para todos, español, por identidad y patrimonio, y universal por su trascendencia, pero sobre todo es un museo que nos une, nos hermana y nos hace mejores”.