Organizada en 10 secciones temáticas, la exposición reunirá 58 pinturas procedentes de algunos de los museos más importantes de Europa, entre ellos el Prado, el Louvre, el Thyssen-Bornemisza, la National Gallery y la Galleria degli Uffizi, además de colecciones italianas y fundaciones internacionales. El conjunto permitirá recorrer, con una amplitud poco habitual, la trayectoria completa del pintor.
El recorrido trazará su evolución a través de sus principales influencias: la tradición flamenca, el aprendizaje italiano y su posterior proyección en Inglaterra. El conjunto ofrecerá una visión completa de un creador marcado por el viaje, el intercambio cultural y la movilidad artística.
La exposición planteará a Van Dyck como un artista profundamente europeo, en el sentido literal del término. El itinerario abarcará su etapa italiana —entre 1621 y 1627—, con especial atención a Génova, pero también incluirá obras realizadas en Flandes y en Londres, donde fue llamado a trabajar para el rey Carlos I de Inglaterra y donde falleció con apenas 42 años. Su carrera se presenta así como un reflejo de la Europa política, económica y cultural del siglo XVII.
Lejos de un recorrido estrictamente cronológico, la muestra propondrá un enfoque temático que permitirá observar cómo su pintura supo adaptarse a contextos sociales distintos y evolucionar sin perder coherencia. Retratos de gran formato, escenas de marcado carácter teatral y composiciones de intensa carga emocional construirán un relato visual pensado para envolver al visitante.
Aunque el retrato ocupa un lugar central —la faceta que lo consagró y que sigue definiendo su popularidad—, la exposición reservará un espacio destacado a su pintura religiosa. En estas obras, menos conocidas para el gran público, Van Dyck despliega una combinación de dramatismo, sentimiento y refinamiento técnico que amplía la imagen habitual del artista.
Más allá de su dimensión expositiva, el proyecto se presenta también como una invitación a descubrir Génova, una ciudad con un amplio patrimonio histórico, una intensa vida cultural y una oferta que combina gastronomía, paisaje y ocio.














