En el tono satírico y paternalista en el que Moore ha encontrado un filón (Roger y yo, Bowling for Columbine, Estúpidos hombres blancos, Farenheit 9/11 o Capitalismo: Una historia de amor), plantea el documentalista las ventajas de la programación vacacional en Italia, la salud como eje de los comedores escolares de Francia, el respeto al presidiario en el sistema penitencial noruego, los logros en la lucha por la igualdad femenina en Túnez, las ventajas ecológicas de la política industrial alemana, el sistema educativo finlandés, la universidad pública eslovena, las campañas antidroga en Portugal y el papel creciente de la mujer en los puestos de representación política y empresarial de Islandia.

Egocentrismo

Con la bandera de las barras y las estrellas en la mano él -siempre en cada plano o casi, un egocentrismo que acaba por cansar al espectador-, Moore tira de la lengua a políticos y expertos en cada uno de los campos objeto de su particular análisis y acaba por plantar la banderita de marras en los terrenos “conquistados” dejando en el aire la frase: “Os invadimos y nos llevamos a nuestro país esta experiencia para mejorar nuestra situación”.

Con una incuestionable capacidad para llevarnos a su terreno a través de una adecuada, e impactante, capacidad para ensamblar imágenes y sonido, el cineasta nos larga unos mensajes ingeniosos y a veces incontestables pero no exentos de una cierta demagogia. Aunque, los datos los soportan, demuestran que las cosas se pueden hacer bien o mal y en el país del protagonista muchas cosas son mejorables. ¿Y en dónde no, cabría preguntarse?

Pero cabe esperar que en futuras entregas Moore abandone esa especie de autoritarismo moral cada vez más acusado en su cine. Un tono que más parece destinado a un público adolescente que a espectadores maduros a los que se les plantean cuestiones serias. La mayor parte de los millones de espectadores con los que cuenta en todo el mundo, seguro, se lo agradecerían.

Que invadimos ahora¿Qué invadimos ahora?
Dirección y guion: Michael Moore
Fotografía: Jayme Roy, Richard Rowley
Montaje: Pablo Proenza, Todd Woody Richman, Tyler H. Walk
Estados Unidos / 2015/ 120 minutos