A lo largo de casi tres horas de metraje, Vida oculta nos acerca a Franz y Fani Jägerstätter, un feliz matrimonio de campesinos que vive con sus tres hijas en una pequeña granja en Sankt Radegund, una aldea de los Alpes austríacos enclavada entre las montañas de un impresionante paisaje.

Entre obligados y convencidos, cuando estalla la Segunda Guerra Mundial, los hombres del lugar, como los de casi todos los lugares próximos a Alemania, respaldan el nazismo. No es el caso de Franz, que no se deja arrastrar por la corriente mayoritaria y se niega a prestar juramento a Hitler. Con su actitud y entre el rechazo de sus vecinos, se convierte en el primer objetor de un mundo de ferviente nacionalismo y creciente ideología de odio.

El amor incondicional de su esposa y su fe inquebrantable se convertirán en sus principales aliados para afrontar las graves repercusiones que sus decisiones provocaron. No sólo fue el único en votar contra el Aunschluss, sino que también rechazó participar en la contienda como soldado. Juzgado en Berlín por los nazis, fue condenado a muerte y fusilado en 1943. En el año 2007 la Iglesia Católica declaró a Jägerstätter mártir. Desde entonces es venerado como beato.

Meticulosidad

Además de dirigirla, Terrence Malick también es responsable del guion de una película en la que también destacan la cuidada fotografía de Jörg Widmer y la música de James Newton Howard.

En el papel protagonista, el alemán August Diehl, que curiosamente interpretaba a un oficial de la Gestapo en Malditos bastardos, la cinta de Tarantino, convence en un papel que, como ha confesado, le supuso un notable esfuerzo físico y mental: “A su modo, Malick en muy meticuloso. Pone la cámara muy cerca de tu cuerpo en unas tomas que a veces rozan la media hora. La mitad de ese tiempo debes atenerte estrictamente al guion, pero en la otra mitad puedes improvisar y a veces esa segunda parte es la que el escoge como secuencia definitiva”.

Respecto a su opinión sobre el personaje real que encarna, Diehl manifiesta dudas: “A primera vista es un héroe, pero también hay que tener en cuenta que con su perseverante actitud puso en riesgo a toda su familia e incluso abandonó a sus hijos. Precisamente por esa dualidad me parece un ser humano muy interesante”.

Completan el reparto Matthias Schoenaerts, Valerie Pachner, Michael Nyqvist, Jürgen Prochnow, Bruno Ganz, María Simón y Martin Wuttke. De la meticulosidad de Malick hablan los casi tres años que invirtió en la edición de la cinta, un período en el que fallecieron Michael Nyqvist y Bruno Ganz, dos de sus actores.

Premiada por el jurado ecuménico del pasado Cannes, la interesante y preciosista Vida oculta, a la que acaso le sobren veinte minutos de metraje, es la décima película del realizador tras Malas tierras (1973), Días del cielo (1978), La delgada línea roja (1998), El nuevo mundo (2005), El árbol de la vida (2011), To the wonder (2012), Knight of cups (2015), Voyage of time (2016) y Song to song (2017). 

Con sus muchos ‘pros’ y algún ‘pero’ (reiteración en determinadas secuencias), Terrence Malick sigue a sus 76 años desplegando una voz cinematográfica que, como queda dicho, a nadie deja indiferente.

Vida oculta

Dirección y guion: Terrence Malick

Intérpretes: August Diehl, Matthias Schoenaerts, Valerie Pachner, Michael Nyqvist, Jürgen Prochnow, Bruno Ganz, María Simón, Martin Wuttke

Fotografía: Jörg Widmer

Musica: James Newton Howard

Estados Unidos, Alemania / 2019 / 176 minutos