El actor Felix Maritaud (vimos en 2017 sus buenas trazas en 120 pulsaciones por minuto) presta cara a Leo, un muchacho de poco más de veinte años que vende su cuerpo por dinero. Flirteando con una existencia a la deriva en la que a veces actúa por amor, a veces por lujuria, a veces por nada.

A través de una serie de encuentros que ofrecen una visión muy directa del  descarnado mundo del trabajo sexual masculino, Leo deambula en un escenario salvaje al tiempo que se busca a sí mismo ansiando el afecto en cualquier lugar donde pueda obtenerlo, ya sea en el amor no correspondido de un amigo que sólo lo es hasta cierto punto o bajo la perniciosa influencia de un estafador o ante las sentidas caricias de un cliente entregado, mucho mayor y vulnerable que él, que le ofrece un radical cambio de escenario.

Incertidumbre

Al final surgen, inevitables, preguntas en relación con lo que decidirá escoger, ya sea su libertad y los riesgos que conlleva la existencia en un mundo tan hostil o, por el contrario,  la estable comodidad de una vida ordenada. En función de lo que elija, su futuro girará en uno u otro sentido.

El “salvaje” que da título al filme no define tanto a su personaje protagonista como al mundo en el que éste se mueve. En ese sentido, Vidal-Naquet no regatea cámara para mostrar lo turbio del paisaje, acumulando, acaso en exceso, escenas que limitan con lo escabroso.

“Quería una forma de primitividad –declara el realizador–, de instinto que prevaleciese en todo momento. Rodamos con un equipo pequeño que tenía libertad para rodar en todos los ángulos durante las tomas. Para que la imagen fuera precisa quería que fuera orgánica, incluso áspera a veces. Sin embargo, además de esa forma salvaje de filmar, la escritura de la película era realmente precisa, había muy poca improvisación durante el rodaje. Seguimos una construcción de guion muy precisa. Nuestra preocupación era lograr conciliar ese nivel de meticulosidad con estallidos de energía ligeramente fuera de control. Filmar accidentes, los cambios repentinos y los impulsos de los actores”.

El meritorio trabajo de Maritaud como Leo aporta la mezcla agridulce que su personaje deja en la pantalla. El mismo actor explica cómo lo siente: “Su libertad implica también una forma de soledad. Su libertad reside en el hecho de que su cuerpo no está atado por un sistema productivo, ya sea la educación superior, un trabajo, una hipoteca, etc. Su soledad se debe a su pertenencia a un sector de la sociedad que está completamente marginado y precario. Hoy nadie vive, o nadie debería vivir, de una manera tan primitiva”.

Intensa propuesta que transmite dosis de crudeza envueltas en la ternura que a ratos su protagonista despliega para dejarnos ante el retrato de un mundo salvaje en el que sobrevive quien puede y cómo puede.

Sauvage

Dirección y guion: Camille Vidal-Naquet

Intérpretes: Felix Maritaud, Eric Bernard, Nicolas Dibla, Philippe Ohrel

Francia / 2018 / 99 minutos