El 31 de octubre de 1968, proximamente se cumplirán 50 años de aquella locura, Donald Crowhurst, hasta entonces mero aficionado a pasear con un barquito por la costas británicas próximas a su vivienda en Teignmouth, emprende un viaje épico con el objetivo de ganar la Sunday Times Golden Globe Race. Se trata de, a bordo de su velero, dar la vuelta al mundo en solitario y sin escalas.

Abierto y decidido, los agobios económicos y otras razones que nunca fueron aclaradas llevaron a este veterano de guerra, sabedor de que sus recursos eran claramente insuficientes, a emprender lo que se antojaba como un imposible.

En tierra deja a su mujer Clare, –Rachel Weisz, no por su interpretación sino por su desdibujado papel en la historia, acaso sea el borrón mayor de la propuesta–, su mayor defensora, que como él se enfrenta en solitario a otra aventura: seguir adelante con sus hijos y sin el amor de su vida. Mientras Claire se mantiene firme en su hogar, Donald continua su carrera en alta mar a pesar de los múltiples obstáculos.

Sin recursos

Como dejo escrito poco después de zarpar, Donald se da cuenta de su radical falta de preparación. Su avance inicial es lento, por lo que comienza a inventarse la ruta. Su repentino pero “falso” acelerón no pasa desapercibido y pronto se presenta como un serio contendiente a ganar la competición. Aunque su socio comercial, Stanley Best, le había repetido que podría retirarse en cualquier momento, Donald no se da sí mismo otra opción que no sea la de seguir adelante.

Durante meses en el mar, se enfrenta al mal tiempo, equipamiento defectuoso, daños en la estructura y el obstáculo más duro de todos: la soledad.

Uno a uno, el resto de sus competidores van abandonando hasta que sólo queda él enfrentándose al experimentado navegante Robin Knox. Cuando tiene noticia del reconocimiento y las celebraciones que le esperan a su llegada, Donald acaba perdiendo la cabeza.

Crowhurst, del que se perdió pista más allá de las Bermudas, nunca llegó a la meta. El Teignmouth Electron, su pequeño velero, fue encontrado frente a las costas de República Dominicana. Entre sus restos se encontraban las bitácoras garabateadas del navegante, llenas de divagaciones sobre la verdad, la mentira, el conocimiento y la supuesta visión de seres cósmicos. Su cuerpo jamás fue encontrado y las circunstancias de su final siguen siendo todavía un gran misterio.

Investigación

Marsh lleva a la pantalla un guion del estadounidense Scott Z. Burns  (El ultimátum de Bourne, Contagio, Efectos secundarios), que se interesó por la historia de Crowhurst tras ver el documental Deep Water. El director llevó a cabo una meticulosa investigación y ahondó en el corazón y el alma de aquello que movía a Donald Crowhurst: “Si se me permite especular sobre los antecedentes de Crowhurst y su experiencia, parece ser que se encontraba ante una serie de fracasos, de los que escapaba apostando más fuerte en la siguiente aventura. Era un hombre de enorme energía y carisma, y eso le condujo a decisiones como las que tomó al sumarse a la carrera. Tenía también una enorme seguridad en sí mismo, y las personas de su entorno lo corroboraban. Logró costearse y construir aquel barco, por lo que existe el riesgo de pasar por alto lo que consiguió, que fue mucho”.

El reparto incluye a la oscarizada Rachel Weisz (El jardinero fiel, El legado de Bourne, The Deep Blue Sea) en el papel de Clare Crowhurst, la mujer de Donald; David Thewlis (Harry Potter, La teoría del todo) como su agente de prensa Rodney Hallworth; Ken Stott (El Hobbit) como su patrocinador Stanley Best, y Jonathan Bailey (Testamento de juventud, Broadchurch) en el papel del reportero novato Wheeler.

Y, por encima de todos, un Colin Firth que próximo a los sesenta años cobra mayor peso interpretativo en cada nuevo embite. Desde el primer momento su implicación fue total pues, como el mismo explicó en la presentación del film: “Me entregué porque la historia forma parte del imaginario colectivo de Inglaterra. Yo era entonces muy pequeño, pero recuerdo que las noticias sobre aquel viaje y las imágenes sobre aquella aventura me hacían soñar”.

Un océano entre nosotros

Dirección: James Marsh
Guion: J. Marsh y Scott Z. Burns
Intérpretes: Colin Firth, Rachel Weisz, David Thewlis, Mark Gatiss, Anna Madeley, Ken Stott y Jonathan Bailey
Director de fotografía: Eric Gautier
Reino Unido / 2017 / 112 minutos