Fuerza Nueva – «Los campanilleros» (2019)
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Fuerza Nueva – «Los campanilleros» (2019)

De todos los países del mundo con himno, sólo hay cuatro que no tienen letra: El reciente estado de Kosovo, la joven Bosnia-Herzegovina, el microestado de San Marino y España, que se suele datar su comienzo simbólico con la conquista de Granada en 1492. Precisamente es la llamada «Marcha Granadera» del siglo XVIII la que pone la base del himno nacional. Según cuentan fue el pueblo y no un rey el que eligió esta melodía militar como el sentir de la nación, pero ese mismo pueblo nunca supo ponerse de acuerdo en las palabras que definieran y defendieran su patria. 

 

Es en Granada, tierra conquistada, donde se forman Los Planetas. Los totems del indie español ya tenían predilección por los himnos, ya sea de forma directa ( «Himno Generacional n° 83», 1996) o indirecta («La Copa de Europa», 1998). En la «Leyenda del espacio» (2007) cambiaron el pop por la música popular, que en su tierra granadina es, claro, el flamenco. De esa misma tierra salieron los padres del Niño de Elche para buscar trabajo en la industria levantina. Francisco Contreras, en su voluntad constante de expandir los límites del flamenco se topó con Los Planetas y el ideólogo Pedro G. Romero, aquel que recomendó a Rosalía la novela medieval que inspiró «El Mal Querer» (2018). Juntos tuvieron la idea de recontextualizar himnos nacionales, nacionalistas, religiosos y paganos. «Fuerza Nueva» (2019) revitaliza y reformula la liturgia musical a través del rock experimental y el cante jondo, con canciones centenarias que cobran nuevos significados y nuevas sensaciones. En «Los campanilleros» la voz del Niño de Elche se funde con la distorsión eléctrica que flota en el espacio. Ambientación sideral para un villancico emparentado con los cantos de ánimas.

 

Define la década porque Fuerza Nueva es un intento de encontrar y reencontrarse con himnos de España; lo que nos define, nuestras virtudes  pero sobre todo nuestras contradicciones. En la era del trifachito y los jordis, el combo se atreve a saltar de un lado a otro salpicando a todos, a medio camino entre la profanación de tumbas y el rito solemne. Pero más allá de la performance, conviene recordar que es un disco de excelentes texturas sonoras, con mantras eléctricos ricos y con fundamento, y la voz de Contreras que canta desde el abismo.

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