A finales de 1940, el Ministerio del Interior francés autorizó al diplomático mexicano Gilberto Bosques (1892-1995), en ese momento cónsul de su país en Marsella, el arrendamiento de los castillos de la Reynarde y de Montgrand para dar alojamiento al número cada vez mayor de españoles que llegaba en busca de ayuda.

Gilberto-BosquesEn el castillo de Montgrand, que estaba destinado a niños y mujeres, se impartían talleres de confección y reparación de ropa, planchado, lavado, cocina, entre otros. También se contaba con una sección pedagógica con escuela para niños y adultos. En el castillo de la Reynarde, que albergaba a los hombres, se instalaron talleres de carpintería y fotografía.

Apoyo material y moral

El mismo Bosques explica así su papel en aquellos meses terribles: “Hice, como cónsul general, la política de mi gobierno y de mi país, la política revolucionaria de Lázaro Cárdenas; me impuse el deber de traducir en acción congruente y leal la magnífica actitud de México ante las agresiones totalitarias contra la doctrina democrática y libertaria de mi país y del mundo […] Hice la política […] de ayuda, de apoyo material y moral a los heroicos defensores de la República Española, a los esforzados paladines de la lucha contra Hitler y contra Mussolini y contra Franco y contra Petain y Laval”.

El objetivo principal fue proteger a aquellos que se encontraban en una grave situación social y económica, a aquellos que tenían un estatus legal incierto o eran perseguidos por haber huido de un campo de internamiento o de la zona ocupada. Así como a numerosos judíos en parecidas circunstancias.

Vida cotidiana

“Esta exposición –explica María Luisa Capella coordinadora de CEME-UNED– recoge las fotografías de la vida cotidiana en los dos castillos que México alquilara por mediación de Bosques para salvar no sólo la vida, sino sobre todo el alma, de los muchos hombres, mujeres y niños, refugiados españoles que habían atravesado la frontera francesa huyendo del fascismo a fines de los años treinta y principios de los cuarenta”. Estas fotos fueron tomadas por los propios exiliados españoles y conservan los pies de foto originales.

La lista de las mujeres y hombres salvados por el maestro Bosques entre otros incluye a María Zambrano, Carl Aylwin, Manuel Altolaguirre, Wolfgang Paalen, Max Aub, Marietta Blau, Egon Erwin Kisch, Ernst Röemer y Walter Gruen.