Cano se adentra en las preocupaciones existenciales, espirituales y poéticas a través de la pintura, la escultura, la fotografía, el dibujo y la obra gráfica; ofreciendo un gran conocimiento de los materiales que le permite extraer de ellos la máxima expresividad. Así, el yeso, la gasa, el algodón, la resina, la madera y los pigmentos, el papel o los objetos encontrados son materiales que modifica y modela, extrayendo de ellos un aliento de vida que les otorga sentido.

La obra del artista se sostiene en la naturaleza, la existencia, la condición humana y en la indagación del sentido trascendente de la vida que incluye a través del cuerpo lo orgánico, la vida sensorial, la vida emocional y el pensamiento.

De la muerte a la vida

Comisariada por Mireia A. Puigventós, La vida secreta del aire se distribuye en seis secciones. El visitante se va a encontrar con Composiciones en el inicio, una serie de pequeños ensamblajes o carpinterías tituladas El hijo del carpintero, que evocan el trabajo cotidiano de la vida oculta de Jesús de Nazaret.

A continuación, sigue El sendero del viento, que reúne en facsímil tres cuadernos de dibujo que reflejan distintos estados de lo orgánico en su constante devenir. Se intuye el paso de la muerte a una nueva vida. Un asombro reflexivo sobre aquello que acontece en el umbral que divide el mundo físico del espiritual, el ser y el no ser.

El tercer apartado se titula Huellas, contiene relieves en yeso, que a modo de estelas funerarias descubren los contactos entre ausencias y presencias. Realizados como vaciados directos sobre el terreno al borde de los caminos, después de las tormentas. Se incluye el relieve original del mural monumental de la nueva Biblioteca Pública de Segovia, y otros vaciados en yeso.

Luz y oscuridad

Revelaciones es el cuarto sector. Está compuesto de dibujos, obra gráfica, monotipos y grabados, con una temática cargada de misterio donde de nuevo la vida y la muerte, la luz y la oscuridad, convergen en un lugar fronterizo. Continúa con Tierra adentro, que muestra fotografías originales que se recogen en la publicación Inland. Su mirada se hunde en la naturaleza, en el bosque, el campo, la nieve, el tronco, hasta llegar a la oscura belleza que la superficie mantiene sepultada. En el montaje se contrapone una parte vinculada a la idea de espacio infinito y otra a microuniversos fragmentarios en cuya presentación rítmica se intuye un sistema de notación o partitura.

La muestra acaba con Pneuma, con esculturas realizadas en gasa, tela, redes y resina, que hacen referencia al trauma, expiación y resurrección, inspiradas en la cita el evangelista Lucas, “y entró en el sepulcro y vio los lienzos allí y el sudario que había estado sobre su cabeza, no puesto con los lienzos, sino envuelto en un lugar aparte”.