JEW IN RED, 1915. © MARC CHAGALL, VEGAP, MÁLAGA, 2016. - CHAGALL ®.

Jew in red, 1915. © Marc Chagall, VEGAP, Málaga, 2016.

Marc Chagall (1887, Vítebsk, Bielorrusia-1985, Saint-Paul-de-Vence, Francia) se hizo como artista en San Petersburgo y floreció en París, pero nunca perdió la conexión con su ciudad natal, ni con el pequeño mundo de la comunidad judía en que creció. Allí volvió, al estallar la Primera Guerra Mundial, para casarse, y allí permaneció durante la Revolución.

Chagall y sus contemporáneos rusos presenta una excepcional muestra de su trabajo durante los años parisinos y los posteriores de retorno en Bielorrusia, poniendo su obra en relación con la de otros grandes artistas judíos como Robert Falk, Nathan Altman (cuyo extraordinario autorretrato vuelve a las salas de la Colección) o Vera Pestel, junto con la reconstrucción del comedor de la casa de Chagall en Vitebsk, que ayuda a evocar aquel mundo que la barbarie alemana borró del mapa.

En este itinerario por casi 60 obras de 18 creadores hay 16 piezas de Chagall, entre las que se encuentran dibujos, grabados y pinturas de extraordinaria calidad. Evgenya Petrova, la comisaria de la muestra, ha seleccionado las obras de los fondos del Museo Ruso de San Petersburgo, incluyendo préstamos de colecciones privadas rusas y europeas.

También Don Quijote

De entre todas las obras de autores extranjeros, quizá sea la novela de Miguel de Cervantes la más conocida en Rusia. Ya en el siglo XVII y a principios del XVIII quienes viajaron por Europa la leyeron en francés. En 1768, en las librerías de San Petersburgo se puso a la venta el Quijote en lengua gala. La primera traducción al ruso se hizo a partir de una versión francesa y data de 1769. Hubo que esperar hasta 1838 para que la novela se tradujera a la lengua de Pushkin a partir del original.

En los siglos XIX y XX, pintores de épocas y estilos diversos utilizaron sus pinceles para dialogar con la novela de Cervantes, realizaron cuadros inspirándose en sus temas e ilustraron la obra. Cervantes en la Colección del Museo Ruso muestra 61 piezas entre obras de arte dedicadas al Quijote y libros, a cargo de pintores rusos de los siglos XIX y XX, que son una muestra del respeto y del amor que se profesa en Rusia a Cervantes y a su genial obra.

Cuatro últimas décadas

Por último, las obras que componen Resistencia, tradición y apertura. Arte ruso de las últimas cuatro décadas, muestra comisariada por Juan Francisco Rueda, permiten acercar, de modo panorámico, las tensiones y dinámicas creativas que se suceden en la extinta URSS y la actual Rusia durante un periodo marcado por cambios trascendentales.

El conjunto –una selección de una colección privada alemana– posee la virtud de atender al arte no-oficial que se desarrolló tras la muerte de Stalin en 1953, que recibió el nombre de arte inconformista o no-conformista, así como a los lenguajes que se instalaron desde la última década del siglo XX hasta la actualidad. Estos últimos revelan un estricto conocimiento y progresiva convergencia con los que se iban desarrollando en núcleos centrales de la creación europea y norteamericana, es el caso de la presencia del neo-expresionismo en los ochenta y noventa.

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