La nueva bienal se inserta en la trayectoria de la histórica Bienal de Pontevedra, centrada en las artes visuales, y llega tras el impulso generado por su reciente reactivación.

El vicepresidente de la Diputación de Pontevedra, Rafa Domínguez, reivindica este nuevo proyecto como un paso natural tras la buena acogida del programa de artes vivas del pasado año. Domínguez destaca especialmente la singularidad del enclave que la acogerá, convertido ahora en un espacio escénico que articula iglesia, coro y jardines como lugares de experiencia artística.

El comisario Iñaki Martínez Antelo ha concebido el programa, titulado Nas Marxes, como una declaración de intenciones que apunta hacia los márgenes como territorio de exploración. La propuesta no solo reúne nombres consolidados del circuito internacional, sino que incorpora una presencia destacada de creadores gallegos, favoreciendo el diálogo entre prácticas escénicas contemporáneas y contextos locales.

Entre los ejes del programa destacan cuatro estrenos absolutos firmados por artistas de Galicia, que refuerzan el compromiso de la bienal con la creación de proximidad. A ellos se suman piezas en proceso que abren al espectador las dinámicas de trabajo y permiten observar el desarrollo de las obras en tiempo real, en colaboración con plataformas y festivales especializados de la península.

La dimensión internacional se despliega con nombres como el coreógrafo francés Jérôme Bel, el italiano Alessandro Sciarroni o el brasileño Thiago Granato, junto a creadores de Argentina y Portugal. Sus trabajos dialogan con propuestas locales en una programación que busca tensionar lenguajes y formatos, sin perder de vista la relación con el contexto en el que se inscriben.

Algunas piezas incorporan a intérpretes y colectivos de Pontevedra, ampliando el alcance de la bienal más allá de la exhibición para convertirla en un espacio de colaboración. La participación local se integra así en una programación que combina riesgo, experimentación y vocación de apertura.

Domínguez define la cita como una «apuesta decidida» por situar a la ciudad en el mapa cultural contemporáneo, con un programa que aspira a figurar entre los más destacados del país. La gratuidad de las actividades, con acceso mediante reserva previa, refuerza además la voluntad de acercar estas prácticas al gran público y consolidar nuevos espacios de encuentro entre creadores y espectadores.

La Bienal de Artes Vivas nace así con una doble vocación. Por un lado, amplía el alcance de una cita histórica vinculada a las artes visuales. Por otro, construye un territorio propio donde la escena contemporánea se despliega en contacto directo con el espacio, el contexto y la comunidad que la acoge.