Desde que se estrenó esta versión sobre el escenario del Real en 2005 ha viajado por varios teatros, entre ellos el Châtelet de París; ha cosechado premios, como el Campoamor a la mejor dirección de escena, y pervive en forma de apreciado DVD.

En su vuelta a Madrid, la ópera de Rossini está dirigida por Tomas Hanus y cuenta con Dmitry Korchak y Edgardo Rocha en el papel del conde de Almaviva, con Bruno De Simone y José Fardilha en el papel de Bartolo, Serena Malfi y Ana Durlovski en el de Rosina, Mario Cassi y Levente Molnár en el de Figaro, y Dmitry Ulyanov y Carlo Lepore en el de Basilio.

El barbero de Sevilla es una obra llena de vitalidad y alegría, aunque con los claroscuros propios de Rossini. La más hermosa ópera bufa que existe, como declaró Verdi, supone todo un reto para todos aquellos que la afrontan, precisamente por tratarse de uno de los títulos más populares del repertorio y por las numerosas dificultades ocultas bajo su burbujeante apariencia.

 

Argumento

El apuesto conde de Almaviva se esfuerza por llamar la atención de la bella Rosina, joven pupila de Bartolo, mediante una serenata bajo su balcón. Habiéndose enamorado de ella en Madrid, la ha seguido hasta Sevilla, donde, para conquistar su amor y evitar deslumbrarla con su condición de noble, se hace pasar por un estudiante de nombre Lindoro. Rosina no aparece. El conde paga a los músicos que le han acompañado en la serenata y se queda esperando en la plaza.

Entonces hace su entrada Figaro, que se presenta como “barbero de calidad” y alcahuete, sin el cual “no se casa en Sevilla una muchacha”. El conde lo reconoce como un antiguo criado y Figaro le ofrece sus servicios de intrigante para conquistar a Rosina, ya que él es el barbero personal de Bartolo y tiene gran influencia en la casa.