Ambas obras fueron donadas por la coleccionista a la Universidad de Navarra y hoy forman parte de la Colección del Museo. En ambas, el escultor analizó las posibilidades espaciales del muro aplicando distintas técnicas: relieve en positivo y relieve inciso, respectivamente.

Comisariada por Ignacio Miguéliz y Elena Martín, la muestra incluye otras piezas, prestadas por la Fundación Museo Jorge Oteiza, entre las que se encuentran esculturas, dibujos, collages y variada documentación. Asimismo, en el Museo Jorge Oteiza se pueden contemplar otras obras que completan esta muestra.

Para Ignacio Miguéliz, esta exposición es un “tributo obligado por la vinculación que Oteiza tuvo con la familia Huarte, ya que posibilitó que se dedicase plenamente a la creación artística”. Asimismo destaca la cuidadosa labor que se llevó a cabo para trasladar los murales desde la residencia madrileña hasta Pamplona. En la propia exposición se ha recreado la iluminación que la obra Homenaje a Bach tenía en la vivienda.

Tributo obligado

Elena Martín, por su parte, subraya que el artista “quiere transformar el muro en un espacio para que tanto los componentes como el vacío se activen. Ese espacio anterior al muro es muy importante porque el espectador debe quedar incluido en la representación”.

En Homenaje a Bach, destaca la comisaria, el artista, a través de las incisiones, ha construido una serie de ritmos, de secuencias, como si fuera un pentagrama. El mural tiene también cinco líneas y sobre ellas incluye elementos formales que van creando distintas intensidades. Dispone ritmos, puntos de tensión y espacios. Quiere que el espectador se tenga que parar obligatoriamente. Ha creado un espacio de reflexión, espiritual, para que se sienta reconfortado”.