La colección cuenta con un comité asesor de expertos integrado por académicos y profesores como Luis Ribot, Carmen Sanz Ayán, Fernando Bouza o Jaime Olmedo. John Elliott, una de las figuras más relevantes del hispanismo internacional, especialista en la historia europea y trasatlántica de los siglos XVI y XVII, preside este comité. En la siguiente entrevista, Elliott profundiza en la importancia de esta colección y en el relevante papel de esos hombres de segunda fila, que casi siempre actúan en la sombra, a la hora de comprender el funcionamiento del primer imperio universal de la edad moderna.

Contribuciones significativas

Muchas son las personalidades que tuvieron un papel destacado en el gobierno de la monarquía de los Austrias y que no han sido objeto hasta ahora de estudios documentados. De ahí la oportunidad de esta serie, que aporta contribuciones significativas al conocimiento de la historia política y cultural de los siglos XVI y XVII, en la estela de los estudios que se vienen dedicado a los validos de la monarquía desde la fundamental monografía del propio Elliott sobre el conde-duque de Olivares.

La serie cuenta ya con tres títulos en su haber: Rodrigo Calderón, la sombra del valido. Privanza, valor y corrupción en la corte de Felipe III, de Santiago Martínez Hernández, publicado en noviembre de 2009; el segundo volumen, Los cronistas y la corona. La política de la Historia en España en las Edades Media y Moderna, del historiador estadounidense Richard L. Kagan, publicado en noviembre de 2010, y Juan de Palafox, obispo y virrey, de Cayetana Álvarez de Toledo, que se publicará en esta primavera con un prólogo de John Elliott.

rodrigo_calderonEjemplos paradigmáticos

Cada uno de estos autores ha escogido como motivo de estudio a verdaderos “hombres del rey”: Rodrigo Calderón fue uno de los más poderosos y controvertidos ministros de Felipe III, y apoyo imprescindible para el duque de Lerma.

Kagan, por su parte, muestra la manera en que los príncipes se sirvieron de los cronistas, figuras comparables a los portavoces de gobernantes actuales, para escribir “historias oficiales” celebrando sus victorias, aumentando su reputación y defendiendo sus intereses.

Por su parte, Álvarez de Toledo indaga la relación entre la Monarquía y los virreinatos americanos en las décadas centrales del siglo XVII a través de la vida y obra de Juan de Palafox (1600-1659), poniendo de manifiesto la extrema complejidad que comportaba alcanzar un equilibrio entre las fuerzas políticas y religiosas de Nueva España.

 

Un gran coleccionista camino del cadalso

rodrigo_calderon_rubensUna de las imágenes más perdurables asociadas al ocaso del valimiento del duque de Lerma fue la del favorito don Rodrigo Calderón camino del cadalso. Aunque mitificado en la muerte, no había sido objeto de estudio por parte de los historiadores –más allá de algunos artículos de indudable relevancia–, pese al atractivo de una trayectoria política y personal plagada de desaciertos y excesos pero tan singular y meteórica.

Marqués de Siete Iglesias y conde de la Oliva, capitán de la Guarda Alemana, secretario de cámara del rey y embajador extraordinario en los Países Bajos, don Rodrigo fue uno de los más poderosos y controvertidos ministros de Felipe III y, por cierto, uno de los mayores coleccionistas de arte de su tiempo (consultar los Bienes artísticos de don Rodrigo Calderón).

Su notoria influencia –cimiento de un asombroso patrimonio, amasado no siempre de manera lícita– conseguida a fuer de ser un apoyo imprescindible para el duque de Lerma, le permitió erigirse en poco tiempo en el alter ego del valido. Sucumbió, como un Faetón destronado del cielo que rimase Quevedo, a la pérdida del favor regio de su patrón y a las presiones de una oposición nacida en el propio seno del clan dirigente.

Sometido a un largo proceso judicial en 1619, a tormento y privaciones, fue hallado culpable de decenas de delitos y condenado a la pena capital. Su ejecución pública en la Plaza Mayor de Madrid el 21 de octubre de 1621 fue, en palabras de Andrés de Almansa y Mendoza, “el día más famoso que ha mirado este siglo”.

 

Consulte la versión escrita de esta entrevista:

“El Prado es probablemente el mejor museo del mundo”