Compone sus propias canciones desde que era una cría y ya tiene hecho un nombre, un par de discos notables y reconocimientos varios en el universo del country. Pero Musgraves escribe con una libertad que, claro, no es del agrado del ala más rancia que adora ese estilo: que si mujeres que se besan, que si te apetece le des a la marihuana, que si esa masculinidad chapada a la antigua resulta ridícula…

Ahora con Golden hour y recién casada, predomina la plenitud amorosa en el repertorio y ha ampliado la paleta sonora sin olvidarse del todo de las mandolinas y los banjos de rigor. Cualquier canción del disco es una infalible puerta de acceso a una voz encantadora de indudable magnetismo. Puede ser Space Cowboys, Butterflies, Happy & Sad o esta Love is a wild thing.

Da igual que sea pop con aromas campestres o música vaquera con vocación de gustar por igual en Nashville y en Cuenca, la cuestión es: qué cosa más sofisticada, emocionante y bonita se ha marcado Kacey Musgraves.