Las propuestas ganadoras de esta edición han sido elegidas por un jurado, formado por profesionales con variadas formaciones y experiencias, pero que comparten una sólida trayectoria: Maribel López, Alicia Chillida y Guillaume Désanges.

Los proyectos, aparentemente muy diferentes entre sí, hacen visible la tendencia cada vez más común dentro de las propuestas curatoriales actuales por atender con mayor ahínco no meramente el concepto o la idea original, sino sobre todo al desarrollo de la parte de investigación más allá de su ilustración visual a partir de obras.

En este caso, los tres comisarios jóvenes han apostado fuerte, «sin cortarse», ambicionando un potente desarrollo del discurso acudiendo a grandes nombres, pesos pesados del arte contemporáneo (Farocki, Buckingham, Nam June Paik, Pierre Huyghes, etc.), y obras muy interesantes de artistas más jóvenes, pero sin dejar que estos eclipsaran sus acciones, sino haciéndolos operar en pro y en función de la visibilización y efectividad de sus narrativas. Se podría decir que algo que destaca en esta combinación ganadora es el admirable equilibrio entre obras, artistas y discurso curatorial, haciéndolos funcionar bastante bien en todos los niveles de lectura y recepción.

Seres inanimados

La propuesta de Bárbara Rodríguez Muñoz, Seres Inanimados, se presenta en la de Sala C de La Casa Encendida. Se propone a modo de dispositivo narrativo basado en la biografía de los objetos, acudiendo y tomando como punto de partida no sólo el título del ensayo de 1929 del escritor constructivista ruso Sergei Tretiakov, sino también al método de narración alternativo que, con ello, presenta frente a la clásica novela psicológica basada en la biografía del héore individual. «Se trata, por tanto, de un método de construcción narrativa que propone seguir el recorrido de los objetos para comprender las realidades que los crean y relatar así los procesos sociales, políticos y económicos que afectan a amplias capas de la población».

Esta atención por los procesos, donde los objetos cobran protagonismo en una pluralidad de acciones y mutaciones, se hace patente de manera rica a través de diferentes obras de los artistas con los que ha contado: Greta Alfaro (Pamplona, 1977), Matthew Buckingham (Nevada, Iowa, 1963), Mariana Castillo Deball (Ciudad de México, 1975), Heman Chong (Muar, Malasia, 1977), Harun Farocki (República Checa, 1944), Uriel Orlow (Zürich, 1973) & Ruth Maclennan (Londres, 1969), Michael Rakowitz (Nueva York, 1973) y Jorge Satorre (México D.F., 1979)

Después del silencio

Después del silencio es el proyecto de Pedro Portellano, presentado en la Sala B del edificio. El discurso parte del interés por las formalizaciones de arte sonoro, una de las tendencias más en boga del momento, que acude a desarrollar el arte no sólo desde el hasta ahora privilegiado sentido de la vista, sino acudiendo o rescatando otros, aunque el resultado sea en cierto modo su conceptualización y visualización.

Se trata de un «proyecto expositivo que propone una reflexión en torno a la imposibilidad del silencio en la sociedad contemporánea. La experiencia física del silencio ha desaparecido prácticamente de nuestra realidad cotidiana, mientras que los usos del silencio se han ido restringiendo hasta casi desaparecer: el silencio como espacio de reflexión, calma e introspección, o como forma de resistencia frente al ritmo vertiginoso de los avances tecnológicos y sus implicaciones políticas y sociales, ha ido diluyéndose progresivamente en la cultura del consumo y la distracción».

Acudirá a aquellos artistas que «viven, trabajan y reflexionan en torno al silencio, utilizándolo como medio, materia o inspiración para sus creaciones», y por ello encontraremos una combinación de compositores, escritores, músicos, profesores, con artistas y figuras clave desde el siglo XIX hasta el día de hoy, aunque su ordenamiento en el discurso es aleatorio y se fija más en las obras, huyendo de ordenamientos racionales y cronológicos.

La mezcla es exquisita y muy potente, y el resultado funciona de manera rotunda. Encontramos obras de Pierre Huyghe (París, 1962), Manon de Boer (India, 1966), Raymond Gervais / Rober Racine / Irene F. Whittome, Lewis Baltz (California, 1945), John Cage, Nam June Paik (1932-2006), Stephen Vitiello (Nueva York), Alphonse Allais (1854-1905), Erwin Schulhoff (1894-1942), Jeroen Diepenmaat (Holanda, 1978), Pavel Büchler (República Checa, 1952), Nicolas Collins (Nueva York), Juan Matos Capote (Santa Cruz de Tenerife, 1966), Pablo Serret de Ena (Madrid, 1975) y el colectivo Escoitar (Galicia).

Alrededor es imposible

Alrededor es imposible es la propuesta de Lorenzo Sandoval, y se encuentra en la sala D. Además del proyecto expositivo, éste se acompaña y completa con una charla-debate, un taller y una performance.

El punto de partida e idea acude a los debates que siguen estando presentes en la actualidad –a pesar de contar ya con bastantes años de recorrido y avances– referentes a la ontología del mapa y del lenguaje en relación a sus consiguientes connotaciones con las relaciones de poder (Occidente) y sus mecanismos de ordenamiento y dominación. La formalización resultaba menos interesante a pesar de contar con obras de gran potencia visual (Regina de Miguel).

A través de un uso de las nuevas tecnologías aplicadas al arte y viceversa, el discurso se vertebraba con obras de artistas variados: Jesús Acevedo (Madrid, 1967), Peter Baldes (Portland, 1971) & Marc Horowitz, Robin Hewlett & Ben Kinsley (Ohio, 1982), Daniel Jacoby (Lima, 1985), el colectivo Jodi / jodi.org, Regina de Miguel (Málaga, 1977), Max Neupert (Stuttgart, 1978), Nick Newcomen (Houston), Antonio R. Montesinos (Málaga, 1979) y Jon Rafman (Montreal, 1981).

«Una exploración de lo inesperado por los sistemas cartográficos de Google: herramienta total: en su voracidad absoluta de representación de todos los rincones» (…). «La necesidad de este proyecto se localiza en la narrativa sobre este fenómeno desde una fascinación crítica: al igual que los mapas tradicionales, las producciones cartográficas de Google no tienen nada de neutro». «En un momento en el que la asimilación en la consciencia de la información del espacio digitalmente generado comienza a ser ubicua se hace urgente analizar la aplicación de este tipo de tecnología a la vida cotidiana».

Por otra parte, y a través de la unión de los proyectos mostrados, se «propone una paradoja dentro de nuestro mundo supercartografiado y abre un nuevo desafío desde la virtualidad del internauta, capaz de emprender un nuevo viaje en busca de un territorio inesperado», como comenta Alicia Chillida en el catálogo.

Equilibrio y matices

Tres galardonados que comparten una buena formación y manejo de referencias, actitudes intimistas y subjetivos, atendiendo a la parte más poética y huyendo en cierto modo de las proclamas políticas directas. Se evidencia también la relevancia de lo intertextual y lo interdisciplinar. El equilibrio, la atención a los matices y las buenas maneras son los factores que predominan y se desprenden de estas muestras. También se aprecia una huida de las actitudes dogmáticas y un rechazo voluntario y determinista por las verdades absolutas, jugando, por el contrario, desde el punto de partida con la sutilidad, los intermedios y una muy fértil ambigüedad.

Todo bastante correcto, pulcro, y mucha estética del archivo sello Borja Villel, que es el que ha acabado marcando la pauta. Un display y presentación de sesgo bastante internacional pero donde el riesgo es reducido y los resultados muy estetizantes y disfrutables que parecen aspirar a abrir el filtro a la hora de revisar viejos conceptos y plantear de manera crítica otros más actuales, refrescando y permitiendo a cada espectador asumir nuevos puntos de vista.

Son propuestas que requieren tiempo, como casi todas las propuestas curatoriales que merecen la pena, pues aunque funcione la parte más inmediata, el enriquecimiento que supone dedicarle algo de tiempo es recomendable.

Madrid. Inéditos 2011. La Casa Encendida.

Hasta el 11 de septiembre de 2011.