El proyecto realizado para el Reina Sofía analiza la instrumentalización del arte abstracto como elemento de modernidad durante la Guerra Fría a través de una instalación de vídeo y de una serie de fotografías y logotipos dispuestos sobre estructuras de mármol que se exhiben en diferentes espacios del Museo.

Al servicio del poder

Este artista, formado en la Escuela de Arquitectura y Bellas Artes de Viena, examina la estetización y mercantilización del espacio urbano y el uso de la arquitectura, el arte y el diseño como instrumentos de legitimación al servicio del poder recurriendo a diferentes medios y formatos, desde el vídeo, la fotografía o el texto hasta la instalación o escultura.

En su trabajo, Fogarasi articula amplias y complejas tramas discursivas que exploran los mecanismos de representación de la hegemonía cultural, así como sus posibles líneas de fuga. Son obras referenciales y didácticas en apariencia, pero con una fuerte presencia estética y formal, en las que resuenan ecos del minimalismo y del arte conceptual.

A partir de una lectura histórica transversal y de un uso crítico del espacio expositivo, el artista analiza en esta exposición el uso del arte abstracto como elemento de modernidad durante la Guerra Fría y cómo ese hecho se puede relacionar con el proceso de conversión de las ciudades contemporáneas en escenarios de representación y control.

Acontecimiento histórico

La muestra tiene como pieza central el documental Vasarely Go Home, donde se da cuenta de un doble hecho que tuvo lugar el 18 de octubre de 1969 en la Kunsthalle Mücsarnok (Budapest). Ese día tuvo lugar la inauguración de la primera gran retrospectiva que se le dedicó en Hungría a Victor Vasarely (Pecs, 1908- París, 1997), muestra que se presentó como un gesto de apertura y de normalización política, a la vez que un artista llamado János Major llevó a cabo una discreta pero significativa intervención. Acudió al acto con un pequeño cartel en el que se leía “Vasarely Go Home!» y que enseñó sigilosamente a algunos de los asistentes.

Además del documental –en el que diversos representantes de la escena cultural húngara de la época hablan de lo que supuso la retrospectiva de Vasarely y recuerdan la acción de Major–, Fogarasi ha instalado una serie de paneles (construidos con el mismo mármol blanco del pavimento del Edificio Sabatini) que funcionan, a la vez, como esculturas y como estructuras expositivas. En estos paneles encontramos desde imágenes de los proyectos que Vasarely diseñó para decorar y personalizar las sombrías fachadas de los bloques de pisos de los barrios periféricos húngaros en los años sesenta y setenta, hasta fotografías de escenas urbanas contemporáneas que reflejan cómo el legado de la modernidad se manifiesta en el diseño del espacio público o en la llamada arquitectura del espectáculo.

La exposición también incluye un grupo de paneles, sin fotografías ni inscripciones textuales, cuyas formas abstractas están inspiradas en los logotipos de varias instituciones internacionales de divulgación cultural.

Madrid. Andreas Fogarasi. La ciudad de color / Vasarely Go Home. Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía.

Del 14 de septiembre de 2011 al 9 de enero de 2012.

Coordinación: Leticia Sastre.

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