Reconocido mundialmente como un precursor del uso de la imagen proyectada y, posteriormente, de un modo de representación pictórico-digital utilizando la pantalla de plasma, Viola expresa en el conjunto de su obra un compromiso personal adquirido desde hace casi cuatro décadas con experiencias humanas básicas: el nacimiento y la muerte o el miedo y el enfado, su conciencia de que la vida es un proceso en permanente evolución.

La exposición del MPM muestra, de forma indirecta, las relaciones establecidas entre la obra del artista estadounidense y el trabajo de Pablo Picasso. En definitiva, propone al espectador reconocer las sutiles conexiones entre algunas de las obras de ambos creadores, identificando lo que de propio hay en cada uno de ellos y lo que de universal hay en su arte.

Un extraño proceso

Tal y como explica el propio artista, Transfiguraciones hace referencia al extraño proceso por el que la sustancia y la esencia de un ser cambian de forma, en una transformación que surge del interior a partir de una revelación o de una abrumadora sensación de claridad. El resultado es el cruce de lo físico a lo metafísico, una transición ligada a las experiencias humanas más profundas, en las que la vida parece oscurecerse, poniendo a prueba los límites de las personas y a menudo sobrepasándolos.

The Arrangement (2007), Encarnación (2008) y Tres mujeres (2008) muestran una y otra vez a personas aproximándose desde la oscuridad, cruzando hacia la luz a través de una cortina de agua –agua y luz son dos elementos de gran carga simbólica– para volver luego a las sombras.

Para la realización de estos vídeos de alta definición, Viola dio a los actores unas indicaciones mínimas y las reacciones al cruzar la cortina de agua fueron libres: para unos fue una batalla personal, para otras un exorcismo o un renacimiento o la pérdida de la inocencia o, simplemente, el deseo de volver atrás. En este sentido, el artista señala: “Todos nosotros, equipo e intérpretes por igual, fuimos transformados por la experiencia, o quizá debería decir ‘transfigurados’. Querría creer que para aquellos capaces de ver estas obras en la exposición la experiencia continúa”.

Proyecto-instalación
El proyecto-instalación Bill Viola: obras figurativas es la primera de una serie de exposiciones que mostrará cómo el Museo Picasso Málaga plantea diversos modos de relación entre el artista malagueño y creadores fundamentales que realizan su trabajo a partir de la segunda mitad del siglo XX.

El simbolismo, la soledad de los personajes, la hondura psicológica la vida y la muerte son temas presentes en la obra de Pablo Picasso, especialmente en épocas como el llamado periodo azul, cuyo inicio coincide con la muerte de Carles Casagemas, íntimo amigo del pintor, y etapa en la que crea obras maestras como La vida (1903), pintura que dio origen a esta propuesta del MPM. Temas del arte de todos los tiempos, el artista andaluz recogió el testigo de la tradición para mostrarlos bajo su propia mirada, del mismo modo el que en la actualidad grandes creadores como Bill Viola los visitan bajo el signo de la contemporaneidad y las nuevas técnicas creativas.

Las claves en un audiovisual

La exposición se acompaña de un audiovisual producido por el MPM para esta ocasión en el que se ofrecen claves para entender ciertos paralelismos y algunos intereses comunes entre dos artistas pertenecientes a contextos y tiempos culturales aparentemente tan distintos. El audiovisual podrá visionarse en un espacio anterior a la exposición. Así, a lo largo de sus 13 minutos de duración, se ofrece a los visitantes la posibilidad de comprender la visión trascendente de dos artistas que contemplan la vida como un proceso en permanente evolución.

Producida y organizada por el Museo Picasso Málaga, esta exposición cuenta con la colaboración del artista y su estudio, así como de Kira Perov y de la Galería James Cohan de Nueva York.

 

Trayectoria única

Bill Viola (Nueva York, 1951) comenzó a utilizar el vídeo con finalidades artísticas, junto con otros artistas, a mediados de los años sesenta y consiguió desarrollar el nuevo medio de expresión a principios de los años 70. A lo largo de 35 años ha producido cintas de vídeo, instalaciones arquitectónicas virtuales, sonidos ambientales, actuaciones de música electrónica, piezas de vídeo en pantalla plana y obras para ser emitidas por televisión.

Sus instalaciones de vídeo, montajes completos que envuelven al espectador en la imagen y el sonido, usan las tecnologías más avanzadas y son exhibidas en museos y galerías de todo el mundo. Sus trabajos se centran en experiencias humanas universales (nacimiento, muerte, evolución de la conciencia) y tienen sus raíces tanto en el arte oriental como en el occidental, así como en las tradiciones espirituales. Para contribuir a la implicación del espectador con la imagen y para que conecte profundamente con sus significados, el videoartista neoyorquino recurre a menudo a técnicas de cámara ultralenta. 

En España, La Alhambra de Granada acogió en el año 2007 su última exposición individual –Bill Viola: Las Horas Invisibles– y, más recientemente, una de sus obras formó parte de la exposición Lágrimas de Eros del Museo Thyssen-Bornemisza.

 

Málaga. Bill Viola. Obras figurativas. Museo Picasso.

Hasta el 12 de septiembre de 2010.