La era post-Thatcher

Tracey Emin (Londres, 1963), pertenece a la generación de los “Young British Artists”, un grupo de artistas conceptuales que se hicieron conocidos en el mundo del arte en los años noventa de la mano de Charles Saatchi y que han destacado siempre por sus tácticas provocativas, elaborando un arte a veces cuestionable, siempre ingenioso e impredecible que invita continuamente a la reflexión.

La artista fue nominada en 1999 por su obra My Bed, que se exhibe desde hoy en Málaga, al conocido Premio Turner, cuyas obras ganadoras incluyen iniciativas tan polémicas como la habitación vacía de Martin Creed, en la que las luces se encendían y apagaban imperturbablemente (The Lights going on and off) y artistas no menos insólitos, como Damien Hirst, que se atrevió a preservar un tiburón en formol en el interior de una vitrina, obra icónica del arte británico de los noventa.

Si bien Emin no resultó ganadora de dicha edición (robándole el puesto el artista y  ahora también recién estrenado director de cine Steve McQueen) fue quien atrajo el mayor interés mediático con la exhibición de esta cama, que conservaba las huellas de un posible uso, y presentaba, entre otros objetos, preservativos, cajetillas de tabaco, botellas e, incluso, manchas de sangre.

Culto a la subjetividad

Provocativa, escandalosa y melodramática, la obra de Tracey Emin es esencialmente autobiográfica. Víctima de una violación en la pubertad, el sexo es un elemento recurrente a lo largo de toda su obra, presentado a veces de manera más que explicita, pornográfica. No obstante, también abarca otras cuestiones como la familia, la fama, la depresión, la muerte, el embarazo o el aborto, invariablemente impregnadas de una brutal sinceridad que la ha llevado en ocasiones a ser malinterpretada y hasta encasillada como exhibicionista y narcisista.

Su propia vida es casi una performance involuntaria, una narración ininterrumpida de la angustia cotidiana que mediante el arte se transforma, sirviéndole de catarsis, dentro del borroso límite que separa su arte de su vida real. Toda su obra es un autorretrato que hace evidente el paso del tiempo. Con un estilo auténtico y afilado, que parece desgarrar el alma, su intensidad recuerda en ocasiones a la del noruego Edvard  Munch, una de sus mayores inspiraciones.

El viaje del espectador

La exposición explora toda la producción de la artista británica desde sus obras más desconocidas hasta las más icónicas, como My Bed, incluyendo una gran variedad de disciplinas, mantas bordadas, pinturas, esculturas, videos, neones, dibujos, etc.  que intentan ofrecer la síntesis artística más completa nunca realizada de Emin.

Un viaje íntimo al corazón de la artista, desde su infancia y adolescencia, pasando por los momentos más traumáticos, como sus dos abortos, hasta una época mas estable de madurez. Perfectamente estructurada, esta exposición itinerante viaja desde la Scottish National Gallery of Modern Art al CAC de Málaga donde permanecerá hasta el 22 de febrero de 2009.
 

Málaga. Tracey Emin: 20 años. Centro de Arte Contemporáneo de Málaga (CAC).

Hasta el 22 de febrero de 2009.