El cuadro, que fue encargado en 1992 a partir de una fotografía de don Juan Carlos y doña Sofía y de sus hijos, todavía solteros, ha recibido las últimas pinceladas en el Palacio Real, donde se encuentra desde hace más de un año. La minuciosa ejecución se ha demorado unos 20 años, pero el pintor manchego siempre se ha defendido asegurando que una obra nunca se acaba, sólo se llega “al límite de las propias posibilidades”.

El lienzo de López se unirá a otras obras en una exposición que llevará por subtítulo De Juan de Flandes a Antonio López, y en la que se hará un recorrido por la historia de los retratistas de los monarcas españoles desde Isabel la Católica. Al fin de la muestra, en abril de 2015, está previsto que el óleo presida una sala del Palacio Real, desde donde pasará a formar parte del Museo de las Colecciones Reales, cuya apertura está prevista en 2016. Este museo dedicará una sala al reinado de Juan Carlos I, en el que se expondrá la obra de Antonio López y otros lienzos de arte contemporáneo adquiridos por la Casa Real.