Miembro del Consejo Cultural de la Fundación Eça de Queirós y comisario de eventos literarios en la Fundação Livraria Lello de Oporto, Rui Couceiro es licenciado en Comunicación Social y máster en Ciencias de la Comunicación. Durante diez años fue jefe de prensa de Porto Editora y otros diez editor en Bertrand.
Habitual firma en la revista Visao, Baiôa sin fecha de muerte, con la que ganó el Premio Literario Manuel de Boaventura y finalista del Pen Club Português 2023, es su primera novela y la primera traducida al castellano, aunque ya ha publicado en Portugal una segunda y está envuelto en la tercera.
«Me sentía a gusto en el silencio y no buscaba el ruido ni las palabras de los demás. Me encontraba en un estado de calma y no me desagradaba. En aquella tierra de almas abandonadas, la única ansiedad que sentía era el entusiasmo constante por lo aparentemente poco pero claramente tanto que sucedía allí en todo momento. Y así habría de ser durante varios meses, hasta que llegó la muerte».
A través de esta prosa envolvente y cadenciosa Couceiro nos instala en la historia de un joven profesor que decide buscar la huella de sus antepasados en Gorda-e-Feia, un pequeño pueblo del Alentejo más profundo. Nunca se sabe dónde puede hallarse la verdad de nuestra existencia… O, al menos, eso se plantea. Sin demasiadas ataduras el profesor aprovecha la oportunidad para hacer una pausa en la enseñanza y descansar del ajetreo de la gran ciudad y de la vida cotidiana impuesto por la modernidad Cuando lo hace está lejos de imaginar que, a partir de ese momento, pasará de mero espectador a narrador y personaje de su propia vida.
También en aquel lugar, la localidad donde vivieron sus padres y abuelos, el viejo Joaquim Baiôa, antes de que la muerte se lo lleve se ha propuesto restaurar las casas abandonadas y rehabilitar el pueblo. Baiôa siente que esa es su misión, se niega a ver morir la aldea en la que vive, no acepta las paredes desconchadas ni los hundidos tejados; se niega a aceptar la gris despoblación: tiene la esperanza de que la gente, al ver sus casas como antaño fueron, quiera volver. Encala muros, sustituye tejas, repara ventanas y suelos… Sostiene que debemos cuidar lo que amamos. Cuando finaliza cada restauración, se pone en contacto con los herederos o antiguos ocupantes para darles la buena noticia.
“Quería hacer un libro que también fuera un agradecimiento dirigido a muchos escritores que he leído cuando era muy joven y que han sido muy importantes para mí. Sobre todo los neorrealistas muchas de cuyas novelas están situadas en el Alentejo. Quería expresar mi agradecimiento por haberme presentado e introducido en la literatura. Eso no significa que yo haya querido hacer una novela neorrealista, sino un libro que recogiese todo lo que me gusta en la literatura y, como decía Vargas Llosa, poniendo en la novela todos mis demonios, es decir, todas las obsesiones, los gustos más profundos, los deseos… No es un libro autobiográfico, pero si un texto que intenta recoger lo que más me interesa”.
¿En que conceptos confluye lo que más le interesa?
Tengo una profunda obsesión con el tema de la muerte porque no tengo el don de la fe. No concibo ser creyente. Me interesa la muerte y como consecuencia los ancianos, que son las personas que más me gustan. Siempre ha sido así. Desde que era niño, me gustaba más hablar con los viejos que con los jóvenes. Me duele mucho el hecho de que las personas se van a las ciudades y se olvidan de sus familiares, de sus padres y madres, de sus ancianos que se quedan solos y abandonados en sus pueblos. También me interesan las actitudes políticas que hacen que esas personas se queden olvidadas en sus pueblos porque el poder central nunca llega de verdad a esos lugares. Al menos eso es lo que sucede en Portugal, lo que me provoca una profunda preocupación. He querido denunciar esa situación pero sin hacerlo de un modo demasiado dramático pues muchos de los escritores de mi país se consideran a sí mismos demasiado serios. Por eso he utilizado el humor y una cierta ligereza. Por eso algunos lectores de mi novela dicen que en la misma página lloraron y sonrieron.

¿Siente que Baiôa sin fecha de muerte es, en sí misma, una metáfora?
Sí, completamente de acuerdo. Quería que la novela pudiera ser leída y entendida en cualquier país, en cualquier parte. El personaje central del libro persigue una utopía como es conseguir que su pueblo no sea olvidado y no desaparezca su cultura y su identidad. Claro que esa es una idea metafórica pues todos buscamos una vida mejor .
En esa dicotomía entre lo urbano y lo rural no ha pretendido penalizar ninguno de los dos escenarios…
Por supuesto que no pues el escritor no tiene la función de moralizar. Ese no es su trabajo. Ni enjuiciar. Su función es presentar y mostrar las cosas, exponerlas e iluminar la realidad para que las personas puedan observarlas mejor. El papel de la literatura no es juzgar ni hacer justicia. No creo en esa vertiente, sino en la de intentar hacer una imitación de la vida para que la vida se pueda entender mejor. Eduardo Galeano tiene una frase que me gusta mucho: ‘La ficción es la mejor manera de decir la verdad’. Como he dicho, el escritor tiene que iluminar para que el lector pueda entender y pensar con un panorama más claro. Puede ser muy peligroso que el escritor juzgue. Claro que hay un tipo de literatura que lo hace, pero esa no es la forma literaria que me interesa. No tengo ningún interés en ese tipo de literatura porque me parece que no está cerca del arte, sino de la política y de otro tipo de cosas alejadas del arte.
¿La solidaridad es el elemento esencial de esta novela?
Agradezco esta observación porque en efecto la solidaridad y la amistad son una buena forma de vivir este libro. Hasta el final el protagonista desarrolla una amistad profunda que se manifiesta como solidaridad ante la muerte. Baiôa es un símbolo de la solidaridad para con un pueblo, para con una identidad, para con una cultura que está extinguiéndose.
¿Cree que es reversible la desaparición de esa forma de vida rural?
Pienso que es irreversible al tiempo que creo que el campo y los pueblos van a tener en el futuro otro tipo de vida. Ahora en Portugal e imagino que en España acaso suceda algo parecido, los extranjeros están comprando casas en el interior y en las zonas rurales porque saben mirar el potencial de esos pueblos. Comprenden que, frente a muchas ciudades, son sitios mejores para vivir aunque es evidente que la vida es otra pues no van a trabajar en el campo como se hacía antes. Este mundo está condenado y va a desaparecer tal como lo conocemos, pero va a resurgir de otra forma.
Libro lleno de imágenes, ¿ha tenido alguna oferta en relación con el cine?
Casi no voy al cine aunque me gusta mucho esa forma de arte. En los últimos años decidí no tener en casa televisor porque necesitaba tiempo para leer y escribir y no quería distraerme. Dicho esto, hay un director de cine muy conocido en mi país que se interesó en mi libro y, de hecho, estamos hablando de la posibilidad, pero si es una historia cinematográfica no lo es de forma premeditada. No tenía conciencia de esta perspectiva. Sí de su dimensión poética, porque soy consciente de que la poesía también se hace a través de imágenes y pienso que es más interesante mostrar que decir. Decir es muy fácil, otra cosa es hacer una descripción y de esa forma mostrar.
¿Con qué sentiría compensado Rui Couceiro el esfuerzo de haberla escrito y la decisión de dedicarse de lleno a la literatura?
Ya he sido compensado. Hice una primera versión de esta novela que es la primera, tras otros muchos intentos que no he conseguido terminar. Tras mis primeros intentos decidí hacer un doctorado pues no me gustaba lo que escribía. Pero cuando esta vez estaba casi terminando el libro mi mujer me hizo ver que me estaba engañando a mí mismo al recordarme que mi sueño ha sido siempre ser escritor. Me convenció para que dejase un doctorado que estaba a punto de terminar y ponerme a reescribir una vieja historia, que es lo que he hecho a lo largo de seis años. Lo dejé todo para cumplir mi sueño.
¿Cuáles son sus autores de referencia? ¿Siente que hay algo de Miguel Torga en su libro?
Es curioso porque es la segunda vez que en España me hablan de Torga en relación con mi escritura, algo que nadie ha hecho en Portugal. Me honra porque admiro a Miguel Torga y su escritura telúrica. Entre mis referentes, además de portugueses hay literatos españoles y latinoamericanos porque leo mucho en castellano. Uno de los escritores que más admiro es Julio Llamazares. La lluvia amarilla es un libro genial que me hubiera gustado haber escrito. También me gusta Juan Rulfo, no sólo por Pedro Páramo. Y Carlos Fuentes o Vargas Llosa, al que acaso considero mejor que García Márquez porque me parece más completo. Bioy Casares, Tomás Eloy Martínez, Vila Matas o Javier Cercas son otros de mis escritores preferidos.
“Baioa sin fecha de muerte es un libro diferente sobre la visión urbanita y cosmopolita que hoy se estila”, concluye Rui Couceiro. “Un libro para el lector al que le guste la ficción porque intenta explorar los límites de la ficción y el modo en que ésta puede incidir en la realidad. Me gustaría que se leyese como un homenaje a la imaginación, porque la capacidad de imaginar es una de las mayores maravillas que tenemos los seres humanos”.















