Desde el siglo XVII sabemos de su presencia en la construcción de la Catedral de Estrasburgo a través de fuentes que hablan de su trabajo a pie de obra, para la que fue contratado su padre, Erwin von Steinbach, como maestro constructor a finales del siglo XIII.

Sabina von Steinbach: La Sinagoga (detalle de la portada sur). Catedral de Estrasburgo. Siglos XIII-XIV.
No era infrecuente que los miembros de una familia de constructores viajaran con él a sus lugares de trabajo, puesto que una obra podía durar años, ni tampoco que alguno de esos miembros, si tenía cualidades, se integrara en los gremios que participaban en ella. También las mujeres, aunque esto era más extraño y debían coincidir unas aptitudes muy sobresalientes de la artista y una cierta laxitud en la normativa gremial.
Algo así debió de ocurrir con Sabina, que aparece citada ayudando a su padre en la construcción de la catedral y a la que, además, se menciona como una hábil escultora. Es más, parece ser que, a la muerte de su padre, sería ella quien asumiera buena parte de las responsabilidades que ejercía su progenitor.
De todas formas, estos extremos no están definitivamente aceptados porque no existen pruebas documentales irrefutables y la mayoría de los datos aparecen en fuentes escritas ya en época moderna. Sin embargo, las referencias son numerosas y coinciden en muchos aspectos, además de confirmar su autoría en las personificaciones de la Iglesia y la Sinagoga de la fachada meridional del gran templo.
Sabina se casó con Bernard von Sünder, también constructor, que participó en la obra de la Catedral de Magdeburgo, razón por la cual también se consideran suyas algunas piezas de su decoración. Más difícil es demostrar su presencia en Notre Dame de París, donde también la sitúan algunos escritos.

Moritz von Schwind: Sabina von Steinbach trabajando en la figura de la «Sinagoga» para la Catedral de Estrasburgo. Alte Nationalgalerie. Berlín, 1847.
Pero no todos los especialistas están de acuerdo en asignarle a Sabina un papel tan importante en la escultura medieval. Se insiste en que su presencia no está suficientemente documentada y en que podría estarse exagerando una relevancia artística que no puede corroborarse. Pero también podríamos pensar lo contrario: que, en el fondo, siga existiendo un recelo impenitente a otorgarle a una mujer un papel protagonista en la historia del arte medieval.
Y es cierto que se trata de un caso excepcional, pero hay algo que sí parece incuestionable: su labor en la realización de las esculturas de la Sinagoga y la Iglesia de Estrasburgo. Pensamos que, si alguien fue capaz de realizar una pieza tan extraordinaria, perfecta en su ejecución, delicada en la talla y sutil en el tratamiento del contraposto, en la cadencia de los paños, en la sensualidad de las formas y en la exquisita belleza de la expresión, cualquiera habría querido contar con su talento, independientemente de su sexo.
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Sabina von Steinbach: La Sinagoga (detalle de la portada sur). Catedral de Estrasburgo. Siglos XIII-XIV.
















