El ministro de Cultura, Ernest Urtasun, presidió la inauguración de un proyecto que ha supuesto una inversión de 10,7 millones de euros y que comenzó a ejecutarse en 2023. La intervención ha sido diseñada y dirigida por el arquitecto Rafael Moneo, autor del edificio original inaugurado en 1986, una pieza que situó a Mérida en el mapa internacional de la arquitectura moderna aplicada a museos.

La ampliación responde a una necesidad doble. Por un lado, actualizar los servicios de un centro que, con cuatro décadas de trayectoria, requería nuevas infraestructuras técnicas y espacios más versátiles. Por otro, reforzar su dimensión investigadora y su proyección académica en el ámbito de los estudios sobre la romanidad. Durante el acto, Urtasun subrayó que la remodelación consolidará el papel del museo en la investigación internacional sobre arqueología, arte y patrimonio, al tiempo que amplía su capacidad de transferencia de conocimiento.

El nuevo conjunto incorpora un salón de actos con capacidad para 238 personas, una sala de exposiciones temporales equipada con muelle de carga y descarga, áreas destinadas a talleres educativos y espacios específicos para investigadores. Se ha creado además un almacén climatizado adaptado a la diversidad de materiales arqueológicos, junto a un archivo renovado y zonas técnicas actualizadas. La reordenación afecta también a los servicios de atención al público, con mejoras en taquilla, tienda, accesos y seguridad.

Ernest Urtasun inaugura la ampliación Museo Arte Romano.

Uno de los aspectos más significativos de la intervención es la conexión integral entre los dos edificios, ahora articulados de forma coherente pese a mantener fachadas exteriores diferenciadas. La ampliación no compite con la arquitectura de 1986, sino que dialoga con ella, prolongando su lenguaje y su vocación de monumentalidad sobria.

El Museo Nacional de Arte Romano, creado como institución nacional en 1975 a partir de una colección local vinculada a la riqueza arqueológica de Mérida, custodia hoy una de las síntesis más completas de la vida en Augusta Emerita, capital de la Lusitania. Mosaicos, esculturas, inscripciones y objetos de la cultura material trazan el pulso cotidiano de una de las ciudades más relevantes de la Hispania romana. El recorrido se prolonga hasta la etapa visigoda y los inicios de la Edad Media, ampliando la mirada más allá del periodo imperial.

Con esta ampliación, el museo no solo gana metros cuadrados. Refuerza su condición de centro de referencia para el estudio del mundo romano y reafirma su compromiso con el servicio público, en una ciudad donde la arqueología no es pasado remoto, sino presencia viva en cada piedra.