El dato adquiere una dimensión simbólica en su cierre de calendario. El lunes 29 de diciembre, último día de apertura del año, el museo alcanzó su récord diario de afluencia: 12.380 personas pasaron por sus salas, dibujando largas colas y confirmando el atractivo sostenido de su programación y de su colección permanente. No se trata de un repunte aislado, sino del reflejo de una tendencia estable de crecimiento en las sedes centrales.

Colas para visitar el Museo Reina Sofía durante el 29 de diciembre, el día con más afluencia de 2025.

Más allá de las visitas a las exposiciones, el Reina Sofía reforzó en 2025 su papel como espacio activo de pensamiento y aprendizaje. Las actividades de Programas Públicos incrementaron su asistencia en un 7,5%, mientras que el ámbito educativo experimentó un crecimiento notable, cercano al 39%. Iniciativas como Constelación Maruja Mallo, Repensar Guernica o Los pasos perdidos ampliaron el alcance del museo y atrajeron a nuevos públicos interesados en una lectura crítica del arte y la historia.

La suma de visitantes a la sede principal, las actividades culturales y la Biblioteca elevó el total anual del museo por encima de los 1,7 millones de personas. En paralelo, la recaudación por entradas rozó los ocho millones de euros, con un incremento del 3,4% respecto al año anterior, manteniendo al mismo tiempo una política de acceso amplio: el 62% de quienes visitaron el museo lo hicieron de forma gratuita, ya fuera en los tramos horarios libres o a través de los distintos regímenes de bonificación.

El calendario expositivo fue otro de los motores del año. Doce exposiciones temporales, ocho de ellas inauguradas en 2025, articularon un programa ambicioso que combinó revisión histórica y creación contemporánea. Destacaron las grandes retrospectivas dedicadas a Maruja Mallo y Juan Uslé, junto a propuestas más inmersivas como la instalación de Oliver Laxe, además de muestras que recuperaron figuras esenciales y ampliaron el foco internacional del museo.

Con estos resultados, el Museo no solo consolida su capacidad de convocatoria, sino que reafirma un modelo que combina investigación, exhibición y participación. A la espera de la apertura de una nueva planta de colecciones y de la reapertura del Palacio de Velázquez, el centro de arte afronta el próximo año con una base sólida y un público que sigue respondiendo con interés creciente.