El jurado ha concedido el premio por unanimidad y ha destacado la valentía y la honestidad de una marca capaz de sobrevivir a las transformaciones de un sector especialmente cambiante sin renunciar a su independencia. Su capacidad de adaptación creativa ha permitido a We Are Spastor conservar la vigencia de un proyecto que, desde sus orígenes, se ha situado al margen de los convencionalismos y de las imposiciones del mercado.

La aparición de la firma supuso, según el fallo, una verdadera disrupción en el panorama nacional. Su trabajo contribuyó a introducir una mirada cosmopolita y a vincular la moda española con el universo de las subculturas y el arte contemporáneo. Frente a los códigos establecidos, Pastor y Alcaina desarrollaron un lenguaje propio en el que la ropa se convierte en un espacio abierto a la experimentación y al diálogo con otras disciplinas.

Uno de los rasgos que han definido su trayectoria es la revisión de los códigos de género. La sastrería clásica convive en sus colecciones con la búsqueda constante de nuevas siluetas, volúmenes, materiales y texturas. De esa combinación ha surgido una estética reconocible, innovadora y ajena a las categorías rígidas, que el jurado considera fundamental para entender la singularidad de la marca.

El Premio Nacional también pone en valor su capacidad para reinterpretar la estética desde una perspectiva contemporánea y audaz. Sus colecciones, concebidas al margen de las tendencias pasajeras, plantean una visión transgresora de la propia moda y defienden la creación como un territorio de libertad. Esa actitud ha permitido a We Are Spastor mantener la coherencia de su discurso incluso en los momentos en los que las exigencias comerciales amenazaban con condicionar su trabajo.

La historia de la firma comenzó en 1997, cuando Sergio Pastor fundó Spastor. Ismael Alcaina se incorporó al proyecto apenas un año después y, en 2001, ambos recibieron el Premio a la Mejor Colección en la Pasarela Cibeles por una propuesta que ya evidenciaba su voluntad de romper con los modelos dominantes. Su trabajo alcanzó pronto una dimensión internacional. La marca desfiló en la Semana de la Moda de París y presentó sus colecciones en Tokio.

En un momento de su trayectoria, Pastor y Alcaina decidieron retirarse para preservar su libertad creativa frente a las presiones del mercado. El proyecto regresó en 2019 bajo el nombre de We Are Spastor, una nueva etapa que recuperó el espíritu original de la firma y confirmó la vigencia de su propuesta.

El Premio Nacional de Diseño de Moda reconoce cada año la labor más destacada en este ámbito creativo, ya sea por una obra hecha pública durante el ejercicio anterior o, cuando existen motivos suficientes, por el conjunto de una carrera profesional. En la pasada edición recayó en Juana Martín, que se incorporó a una nómina de galardonados en la que figuran Teresa Helbig, Ángel Fernández Ovejero, Ana Locking, Antonio Alvarado y Palomo Spain.