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2018, un año de cine

Cold war

El polaco Pawel Pawlikowski, que hace un lustro deslumbró con Ida, firma Cold War [1], una historia de pasiones desgarradas. Sin duda, -ahí están los premios conseguidos allí donde se ha exhibido-, una de las más grandes películas del año. Rodada en blanco y negro en un formato poco habitual y ambientada en el contexto de la Guerra Fría, la historia de Zula y Wiktor, con la que el director homenajea a sus propios padres que vivieron algo similar, es universal y atemporal, como lo son todos los dramas de amores imposibles en tiempos imposibles.

Roma

Por encima de la polvareda levantada por su peculiar distribución mundial, Roma es una de esas joyas [2] a las que todo aficionado debería asomarse. La apuesta cinematográfica más personal del mexicano y oscarizado Alfonso Cuarón narra un año en la vida de una familia de clase media en la Ciudad de México en un año turbulento en la turbulenta década de los setenta. Y lo hace con una deslumbrante sensibilidad.

Una cuestión de familia

Cine y poesía íntimamente enlazados. En Un asunto de familia [3], el maestro Kore-eda Hirokazu vuelve a demostrar que esa fusión configura uno de los pilares que han hecho que las historias que las pantallas nos cuentan remuevan el corazón de los espectadores en cualquier tiempo; en cualquier lugar. Estamos ante una delicia. Una de las propuestas mayores de éste y años adyacentes en la que el director japonés envuelve muchas de sus obsesiones.

Caravaggio: en cuerpo y alma

Caravaggio: en cuerpo y alma [4], la película de Jesús Garcés Lambert, constituye un emotivo viaje en movimiento a través de la vida, el genio, las obras y la existencia de Miguel Ángel Merisi da Caravaggio, una de las figuras más controvertidas y misteriosas de la historia del arte. Aquel que resumió su genio en una frase: “Del ojo a la mente, de la mente a la mano y de la mano al corazón”.

Custodia compartida

Custodia compartida [5] es un mazazo. De menos a más y a través de larguísimos planos secuencia a los que no les sobra ni un fotograma, el actor y realizador francés Xavier Legrand nos adentra en la tragedia que a veces la realidad supura. La historia de un matrimonio roto con hijo en medio y trasfondo de violencia doméstica está tan bien contada, tan medida, tan creíble, que el espectador abandona la sala sumido en una profunda desazón, -la película contiene una de las escenas más demoledoras del cine reciente-, pero consciente de la grandeza de ese arte que llamamos cine.

Lucky

El 15 de septiembre de 2017 moría en Los Ángeles el actor Harry Dean Stanton. Había cumplido los 91. Sólo unos meses antes, y dirigido en su debut tras la cámara por el también actor John Carroll Lynch, rodaron Lucky [6], el emocionante cierre a una carrera que incluye más de 200 películas. Este viaje espiritual de un hombre de noventa años levanta una fábula existencialista llena de ternura que deja claro aquello de que “nunca es tarde”.

La forma del agua

Que te folle un pez… ¡Y que te guste! Ese parece ser el mensaje último de La forma del agua [7]. Guillermo del Toro siempre arriesga; se la juega siempre. Su más reciente apuesta no es una excepción. El mexicano entrega una historia de amores imposibles que en manos de otro se asomaría al abismo y, casi con toda probabilidad, se despeñaría. En su caso, no. Él gana. Creemos en la fantasía que dibuja y hacemos nuestra esa utópica relación anegada de poesía.

The party

The Party [8], todo menos una fiesta. Poca broma. Rodada en blanco y negro y con apenas algo más de una hora de duración, la trágica comedia escrita y dirigida por la británica Sally Potter llegó para convertirse en una de las películas del año. Nada sobra. Todo encaja en una trama que se sirve de una celebración para poner al descubierto las miserias de un selecto grupo de personas. Para dejar en evidencia la frágil balanza entre lo moralmente correcto y lo políticamente aceptado. Entre risas, sí, pero cargadas de vitriolo.

Las maravillas del mar

Es incuestionable que para un observador convencional el mar esconde infinitamente más de lo que muestra. Por eso se precisan exploradores como Jean-Michel Cousteau y Jean-Jacques Mantello, que en su documental Las maravillas del mar [9] nos sumergen en un viaje apasionante al fondo de los océanos. Rodado a lo largo de tres años en localizaciones muy diversas, desde las islas Fiji a las Bahamas, la película alberga un comprometido mensaje ecologista.

Sin amor

Glacial en el estricto sentido del término, Sin amor [10], del ruso Andrey Zvyagintsev, es una película perturbadora y grande. Premiada por los jurados de Cannes, Londres y el de los galardones del Cine Europeo, nominada como Mejor Película de Habla no Inglesa en los Oscar y elegida por la Asociación de Críticos de Los Ángeles como Mejor Película del Año, crea una atmósfera íntima y desoladora en la que no cabe ni un rayo de sol. Pero lo dicho… es grande.

Rodin

“El barro es lo primero”. Auguste Rodin (París, 1840 – Meudon, 1917 ) repetía esa sentencia para ensalzar el material del que partían sus obras, esas que el tiempo ha erigido como iconos de la escultura universal. El director galo Jacques Doillon asume con Rodin [11] el reto de dejar en la pantalla un nuevo biopic sobre el artista. Un convincente Vincent Lindon en el papel estrella y una sutil Izïa Higuelin como alumna y amante del escultor dan forma a los años de la pasional y tormentosa relación entre ambos para dejarnos ante un poco convencional retrato biográfico lleno de puntos de interés.

La novia del desierto

Parece pequeña pero es muy grande. La novia del desierto [12], ópera prima codirigida por las argentinas Cecilia Atán y Valeria Pivato, es una brillante apuesta por ese cine que fluye sereno hacia el espectador para quedarse largo tiempo en su interior. Sin grandes aspavientos, en una trama marcada por la cautivadora interpretación de la chilena Paulina García, asistimos a una conmovedora road movie sobre segundas oportunidades.

The guilty

Un primer plano sobre un rostro durante hora y media. Eso es The Guilty [13], el osado y excelente thriller del debutante en largo Gustav Möller. Osado, porque afronta el riesgo de establecer durante todo el metraje un cara a cara entre protagonista y cámara. Excelente porque supera con brillantez ese reto. Así lo consideraron también los festivales de Sundance, Rótterdam y Valladolid otorgándole los premios del público, del jurado joven y al mejor guion.

Entre dos aguas

Entre dos aguas [14]la última película de Isaki Lacuesta, ganó la 66ª edición del Festival de San Sebastián. Es la segunda Concha de Oro que consigue Lacuesta tras Los pasos dobles (2011). Como recalcó Alexander Payne, presidente del jurado, la elección fue por unanimidad y la cinta de Lacuesta destacó por “su compasiva mirada social”.

Caras y lugares

A nadie que lo vea se le escapa que Caras y lugares [15] es uno de los documentales del año. A sus 89 años, Agnès Varda nos acerca una propuesta que, si no tienes el corazón de piedra, te desarma. El ojo se llama cámara; el guion tiene que ver con el encuentro entre dos amigos; el objetivo es tan simple como viajar, cultivar la amistad, fotografiar las caras y los lugares que van saliendo al paso… El resultado: ¡Brillante!