Protagonizada por Maggie Gyllenhaal,  probablemente en la mejor interpretación de su carrera, como maestra que descubre que uno de sus alumnos, un niño de cinco años, es un superdotado para la poesía. Desde ese momento, Lisa Spinelli, nombre de la docente, se ve atrapada por la fascinación lo que la lleva, en el ánimo de ayudar al pequeño a dar rienda suelta a su talento, a una serie de acciones difíciles de explicar que ponen en peligro no solo su reputación, si no su propia existencia.

Colangelo reescribe a su modo el filme del israelí Nadav Lapid, reciente ganador del Oso de Oro en Berlín por Synonymes. Pero no estamos ante un remake al uso, pues la realizadora añade aspectos para la reflexión sobre las expectativas vitales y reales de la clase media y el contraste entre frustración y éxito. También sobre el deseo insatisfecho de ser poeta, sobre el prodigio, sobre la mediocridad, sobre esforzarse por ver el mundo desde nuevos enfoques, sobre la búsqueda de la belleza en lugares poco comunes. Sobre quién decide qué es el arte y sobre quién puede elogiar a quién. Todo ello hace que bajo el tono aparentemente sosegado del filme se esconda una narración casi vitriólica.

Emocionante

Colangelo, que recibió en el Festival de Sundance por este trabajo el Premio a la Mejor Dirección, afirma: «Esta película es un proyecto emocionante para mí porque es la historia de una mujer. Me ha brindado la oportunidad de profundizar en la fascinante psicología de Lisa: explorar su funcionamiento interno, sus buenas intenciones y su deseo de vivir una vida más significativa. La historia también proporciona lo que creo que es un papel principal, complejo y lleno de matices, para una mujer de más de 40 años, una rareza tanto en Hollywood como en la industria cinematográfica independiente».

El poeta Carl Sandburg, recuerda la realizadora, escribió que la poesía es el diario de un animal marino que vive en tierra, queriendo volar en el aire. «Algo sobre esa representación de la poesía me recuerda mucho a Lisa. Es una mujer de mediana edad que despierta gracias al arte por primera vez. En muchos sentidos es una criatura desplazada que quiere volar, quiere ser una mejor versión de sí misma y quiere sentirse más viva. Cuando Lisa no puede cumplir sus propias ambiciones artísticas decide que lo hará a través de otro, un niño. Ella está en una búsqueda, una búsqueda seria, bienintencionada, pero retorcida, para entregar un pequeño poeta al mundo y asegurarse de que su voz se escuche en medio del ruido y la banalidad de la vida moderna».

Impulso magnético

Por su parte Maggie Gyllenhaal, magnífica en cada toma, confiesa que sintió «un impulso magnético por interpretar el papel, pero ahora que lo he hecho y lo he digerido, creo que lo que me conectó fue el tipo de sensación que muchas mujeres tienen en la actualidad, un despertar ante una especie de muerte interior por haber pasado la mayor parte de la vida comprometiéndose en una cultura que realmente no fue creada para nosotras. Y qué sucede cuando ya no puedes soportarlo más, porque La profesora de parvulario es sobre una mujer que se desmorona. Sobre la consecuencias de lo que sucede cuando desfallece una mujer brillante. De alguna manera ella está hambrienta, pero va por el camino equivocado para tratar de alimentarse. Hicimos esta película desde la nada. Me siento orgullosa del resultado».

Parker Sevak, el pequeño actor que da vida al niño prodigio, no se queda atrás a la hora de hacernos verosímil su personaje. Él, su mirada, contribuye a que el espectador abandone la sala preguntándose cuál es el papel que la poesía juega, si es que juega alguno, o puede jugar, en el mundo de hoy. ¡No se la pierda!

La profesora de parvulario

Dirección: Sara Colangelo

Guion: S. Colangelo, basado en la película de Nadav Lapid

Intérpretes: Maggie Gyllenhaal, Parker Sevak, Gael García Bernal, Anna Baryshnikov, Rosa Salazar y Michael Chernus

Director de Fotografía: Pepe Ávila del Pino

Música: Asher Goldshmidt

Estados Unidos / 2018 / 99 minutos