Disasterpeace – «Pool» (2014)
560
post-template-default,single,single-post,postid-560,single-format-standard,bridge-core-2.0.3,ajax_fade,page_not_loaded,,qode-title-hidden,qode_grid_1300,qode-content-sidebar-responsive,qode-child-theme-ver-1.0.0,qode-theme-ver-19.1,qode-theme-bridge,disabled_footer_bottom,qode_header_in_grid,wpb-js-composer js-comp-ver-6.4.1,vc_responsive

Disasterpeace – «Pool» (2014)

La sombra de «Halloween» (1978) es larga. John Carpenter llevó el terror al vecindario norteamericano medio y a los inconscientes adolescentes, impulsando así el subgénero del slasher e influyendo a decenas de cineastas. Su gran virtud fue el tratamiento del ambiente que consiguió con una realización inteligente y una música que él mismo compuso.

 

«It Follows» (2014) también es una película de terror adolescente en el que el ambiente es esencial. En el film de David Robert Mitchell el mal no corre, anda; aunque es invisible para algunos, le ves venir lentamente y no por ello deja de ser terrorífico. Por supuesto, la música tendría un papel fundamental para crear la atmósfera amenazante; el director, fanático del videojuego «FEZ», llamó al compositor de su banda sonora, Disasterpeace, para realizar la primera película de ambos. El resultado es una ambientación a base de sintetizadores, deudor del estilo Carpenter pero añadiendo una electrónica con mayor relieve, una densidad que se puede mascar en piezas como «Pool».

 

Define la década porque «It Follows» tuvo la virtud de conseguir encontrar un planteamiento novedoso con los elementos tradicionales del género, donde el sexo y la muerte están más ligados que nunca. Apoyándose en la estética como medio para provocar sensaciones se convirtió en uno de los grandes logros del terror indie de la década. La música de sintetizadores, tan propia del terror de los 80, vuelve aquí también renovada; Disasterpeace le da más profundidad, matices; música crispada para una película perturbadora.

No Comments

Post A Comment