Daniel Avery – «Drone Logic» (2013)
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Daniel Avery – «Drone Logic» (2013)

«El ruido vuela alto, nadie está ahí para verlo». Es la única frase que se repite en la pieza que da nombre al álbum «Drone Logic» (2013). No es lo único que se repite, realmente todo se repite, pero a la vez todo cambia. Es lo que se le pide a la electrónica de club, que nos mantenga en una zona de confort de loops infinitos pero que progresivamente mute y nos transporte a lugares desconocidos y ocultos. 

 

Daniel Avery se inició como DJ residente en la Fabric de Londres, un lugar donde su función era envolver a los asistentes con sonido de gama alta y que retumbe en sus cuerpos. Para su debut en largo, «Drone Logic», prosiguió con la voluntad de crear electrónica de baile de alta definición, con la suficiente conexión con el pasado para que el público no desconecte, pero con la suficiente dosis de riesgo para que el viaje sea sugerente. En la pieza homónima del disco, hay un aire retro que recuerda al techno de Detroit o al acid house, pero la manera en que tiene de entremezclarlos y maridarlos es la que hace de esta una experiencia inmersiva y magnética.

 

Define la década porque «Drone Logic» es un más que válido ejemplo de la música de club actual adaptada al formato álbum. Ya no es lo vanguardista que pudo ser en los 90, pero las sensaciones están intactas, añadiendo una mayor pericia técnica y tecnológica a sus antecesores. En esta pieza las líneas de bajo son rociadas de ácido, van cambiando de frecuencia y dinámica. El factor sorpresa ni está ni se le espera; ni la ambición desmedida, ya hemos entendido que el calor del sol derrite la cera de las alas y aceptamos nuestro terrenal lugar en el mundo. «El ruido vuela alto, nadie está ahí para verlo».

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