Nicky Minaj – «Super Bass» (2010)
1322
post-template-default,single,single-post,postid-1322,single-format-standard,bridge-core-2.0.3,ajax_fade,page_not_loaded,,qode-title-hidden,qode_grid_1300,qode-content-sidebar-responsive,qode-child-theme-ver-1.0.0,qode-theme-ver-19.1,qode-theme-bridge,disabled_footer_bottom,qode_header_in_grid,wpb-js-composer js-comp-ver-6.4.1,vc_responsive

Nicky Minaj – «Super Bass» (2010)

Los estereotipos de género han estado patentes en cualquier estilo musical, y por supuesto en el rap mainstream. El hombre aportaba vigor con el ritmo de sus rimas y la mujer dulzura con la melodía de los estribillos. Pero a medida que el siglo XXI ha ido derribando convenciones, la música ha ido virando hacia una mayor igualdad de roles, y han sido las mujeres las que seguramente hayan dado más pasos al frente.

 

En «Super Bass» (2010) Nicky Minaj se basta y se sobra para rapear con rudeza y cantar con ternura. La artista de Trinidad y Tobago pasa del bubblegum pop al hip-hop con una fluidez nada común por aquellos primeros años de la década. Además adereza este caramelo con una electrónica chispeante, una golosina que hizo de su álbum debut, «Pink Friday» un fenómeno de masas.

 

Define la década porque «Super Bass» es la quintaesencia del sonido de su época; pop, rap y edm unidos por una mujer poderosa, que aparenta ser muñeca pero que juega con los hombres como con soldaditos de plomo. Pop artificioso y plastificado que lo entronca tanto con el prefabricado K-Pop como con los teóricos de PC Music. Melodías exageradas, colores muy vivos y mucho carácter. Una exhibición bombástica digna del cada vez más extremo pop contemporáneo.

No Comments

Post A Comment