Cariño – «Llorando en la Limo» (2018)
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Cariño – «Llorando en la Limo» (2018)

¿Qué es más pop: una limusina o una vespino? Correcto, las dos respuestas son válidas. El pop pertenece tanto a la estrella como al pueblo llano, al productor y al consumidor. Es estadio y verbena, purpurina y vaqueros. Y es así porque el ídolo es un representante de la tierra en el cielo, pero sigue siendo «uno de los nuestros».

 

Tangana salió de la nada (o Pueblo Nuevo) para prácticamente poder diseñar la escena de trap nacional a su imagen y semejanza. Como buen inversor, vio la posibilidad de que explotara la burbuja que él mismo junto con otros había creado y no quiso que sus acciones bajaran repentinamente, por lo que decidió mover su capital a bienes más seguros. Comenzó así su aventura como arquitecto del nuevo pop español. Canciones como «Llorando en la Limo» enamoran a un grupo de guitarras como Cariño porque, a pesar de estar lejos en lo social y, aparentemente, en lo musical, lo que se destila son las mismas miserias y bajonas de cualquier joven, sin importar si es en un Ferrari o en casa de un colega. Paola, Alicia y María cambian un par de referencias en la letra y realizan una versión distorsionada aparentemente sencilla e inocente, pero con energía y vitaminas para afrontar cualquier desdicha.

 

Define la década porque la versión de C. Tangana por parte de Cariño es la materialización más obvia de los lazos de unión entre la música urbana y el indie pop. Las maneras de Juan Palomo que adquirió el trap, le van como anillo al dedo a grupos como Cariño. Las madrileñas, que comenzaron con un match de Tinder, aportan dulzura en «Llorando en la limo» a un aparentemente amargo Tangana. No nos atrevemos a decir que es relevo generacional y sonoro (¿Las guitarras vuelven?) pero parece que lo que le faltaba al trap es Cariño.

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