Como apuntaba recientemente Armando Montesinos, es erróneo pensar que la vuelta de la pintura se produjo con la intención de “regresar a un orden más clásico, como respuesta a los excesos experimentales de los años 70”. Pero se podría añadir que, entre otras razones, porque la pintura nunca se fue. Siguió estando muy presente durante esa década, aunque fueran distintos sus fines e intereses.

Sí se puede afirmar que artistas como Gordillo y los que formaron parte de la Nueva Figuración Madrileña contribuyeron definitivamente en la transformación de la nueva pintura de los años 80. También resultó importante el carácter lúdico que impregnaba el pop art y la naturaleza experimental propias del arte conceptual y del informalismo. Esto, sumado a la influencia del expresionismo abstracto norteamericano y a la difusión de las nuevas corrientes plásticas europeas como support-surface, configuró una pintura vigorosa, espontánea, de carácter libre, expresiva y colorista, reafirmando la idea de la autonomía del arte y liberándola de otros fines sociales y políticos.

Una nueva pintura para un nuevo tiempo en España. El tiempo de la democracia, del mercado, de las ferias, de las nuevas galerías. En esta exposición se pueden ver algunos de los temas que abordó Campano durante la década de los 80, y el proceso de transformación y desprendimiento que su pintura irá asumiendo a medida que se acerca a la década de los 90. “La dualidad entre figuración y abstracción ha marcado su carrera y la persistencia de un lenguaje gestual propio define su trabajo, individualizándolo y aportándole coherencia, al tiempo que lo aleja de encasillarse en corrientes preexistentes”, asegura Nicolás Combarro.