El florecimiento del género paisajístico relacionado con Rusia tiene lugar hacia la segunda mitad del siglo XIX. En este momento, los pintores, al igual que los escritores, los poetas o los músicos, no se limitaban a representar la naturaleza, sino que expresaban, a través de este motivo, su actitud hacia la vida y los problemas sociales.

270116las4estaciones01Las cuatro estaciones es uno de los temas fundamentales de la literatura, la música y la pintura rusas. La tormenta de nieve que ruge en la penetrante novela corta de Aleksandr Pushkin se percibe en los cuadros de Nikolái Sverchkov y Aleksandr Guerásimov, que se pueden ver en esta exposición.

Por su parte, Alekséi Savrásov y Nikolái Dubovskói plasman la nieve cruel y ardiente, tal y como la describió Fiódor Dostoievski en su novela Humillados y ofendidos. El bosque cubierto por un manto de nieve aparece majestuoso en Invierno de Iván Shishkin.

Pero el invierno en Rusia no es sólo sinónimo de frío, así en los insólitos días de sol, la nieve emite destellos y se tornasola en diferentes colores, permitiendo a pasear en trineo tirado por caballos o jugar con bolas de nieve, como hacen los personajes de Borís Kustódiev o Konstantín Yuón.

270116las4estaciones04Para algunos pintores la primavera se asocia con una vida nueva. “Los árboles ya se habían despertado y sonreían afablemente, y por encima de ellos se iba, Dios sabe adónde, el cielo azul insondable, inabarcable”, escribió Chéjov. Los árboles, que poco a poco vuelven a la vida irguiéndose con sus troncos y ramas hacia el cielo, los ríos y los lagos que se deshielan y el olor de la tierra primaveral impregnan los paisajes de Alekséi Savrásov, Isaak Levitán o Ígor Grabar.

Al verano está dedicado un sinfín de obras de artistas de diferentes épocas y estilos, que pintaron tanto los momentos alegres como los tristes, los días de trabajo y los de descanso.

Pero los artistas, escritores, poetas y músicos también encontraron inspiración tanto en los caminos otoñales, sumidos en la espesa niebla (Arjip Kuindzhi), como en los árboles dorados que adornan los bosques (Isaak Levitán, Stanislav Zhukovski, Aristarj Lentúlov y otros).

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