Mariano Guindal, uno de los referentes del periodismo económico de nuestro país, con larga experiencia también en la información política y sindical, nos sitúa en la España de los primeros años setenta, un país aún muy alejado de los vecinos del norte que inicia entonces una transformación económica y política a velocidad de vértigo. «La sociedad pasa del seiscientos al AVE en menos de dos generaciones y conquista con la integración en Europa niveles de bienestar nunca antes imaginados».

Pero a la vez, el crecimiento de la riqueza genera nuevos conflictos. La intensa liberalización de la economía reparte de forma muy desigual la riqueza. 

Capitalismo y corrupción

«Aparece un nuevo capitalismo, al calor del pelotazo, que da pie a innumerable casos de corrupción. Los medios de comunicación destapan negocios multimillonarios y enriquecimientos súbitos a la sombra del poder. Pero no todos los delitos quedan impunes, y asistimos al declive y la caída de banqueros, políticos, constructores e incluso jueces. Por los juzgados desfilarán los protagonistas de casos que han quedado fijados en la memoria colectiva, desde Sofico hasta Gürtel, pasando por Filesa o la sonada huida, detención y condena de Luis Roldán»,

La obra concluye apuntando que los intereses y las decisiones de aquellos poderosos recién llegados condicionaron la actuación del Estado, el rumbo de grandes empresas y la vida de millones de ciudadanos.

Inmenso estercolero

Directo y sin que le tiemble la mano, Guindal escarba en toda aquella realidad tantas veces semejante a un inmenso estercolero y, como es obvio, retrata también el quehacer de quienes desde posturas éticas y constructivas ayudaron a salir al país del deprimente tono gris en el que había vivido durante décadas.

La leyenda «los secretos de la transición económica española desvelados por un testigo de excepción», que puede leerse en la portada del libro bajo el titulo, puede en un primer momento sonar a tópica pero, cuando se cierran las 500 páginas, el lector tiene la certeza que ni una sola de esas palabras es exagerada o está fuera de lugar.

El declive de los dioses
Mariano Guindal
Planeta