En palabras de Íñigo Méndez de Vigo, ministro de Educación, Cultura y Deporte, “el trabajo no acaba aquí porque esta declaración conlleva compromisos. La inscripción de cualquier bien en esta lista no es el objetivo, sino que es sólo el principio para una mejor conservación. Es necesario que los gestores de los bienes culturales Patrimonio Mundial y las autoridades competentes sigan trabajando en la gestión, supervisión, preservación y difusión del bien”.

En una declaración institucional, la presidenta andaluza, Susana Díaz, ha recordado que “hace 30 años, hombres y mujeres de Antequera, de Málaga y de Andalucía tuvieron un sueño y ese sueño se ha hecho realidad. Es el ejemplo de que cuando hay un reconocimiento al patrimonio histórico y cultural de Andalucía, cuando hombres y mujeres trabajan de la mano para que ese patrimonio enriquezca nuestra tierra y además tienen la colaboración de las instituciones esos sueños se consiguen”.

En esta 40 Sesión del Comité de Patrimonio Mundial también se ha recomendado la inscripción de bienes tanto naturales como culturales de otros países, tales como La obra arquitectónica de le Corbusier, candidatura en la que participan Argentina, Bélgica, Francia, Alemania, India, Japón y Suiza; el Archipiélago de Revillagigedo de México; Mistaken Point en Canadá; o el Parque Nacional de Khangchendzonga en India, entre otros.

Arquitectura megalítica funeraria

El Comité de Patrimonio Mundial de la UNESCO ha seguido la recomendación de su organismo consultivo ICOMOS (Consejo Internacional de Sitios y Monumentos) que en su informe ha manifestado que el Sitio de los Dólmenes de Antequera posee un Valor Universal Excepcional. El sitio consta de tres monumentos megalíticos: el dolmen de Menga, el dolmen de Viera y el tholos de El Romeral, así como dos monumentos naturales: La Peña de los Enamorados y el Torcal de Antequera.

Fue construido durante el Neolítico y la Edad del Bronce con grandes bloques de piedra que forman las habitaciones y espacios cubierto con dinteles (Menga y Viera) o falsa cúpula (El Romeral), y se utilizaron con fines rituales y funerarios. Los megalitos de Antequera son un excepcional ejemplo del megalitismo europeo. Las estructuras megalíticas tienen la apariencia un paisaje natural (enterrado bajo montañas de tierra) y su orientación se basa en dos elementos naturales: la Peña de los Enamorados y El Torcal, que son dos señales visuales indiscutibles.

Las tres tumbas, por la naturaleza única de sus diseños y sus diferencias técnicas y soluciones formales, aúnan las grandes tradiciones de la arquitectura megalítica funeraria de la península ibérica. Se trata de una de las más antiguas y originales formas de monumentalización paisajística mediante integración de arquitectura megalítica y naturaleza que se conoce en la Prehistoria mundial, un gran centro ritual cuyo origen se remonta a la primera mitad del cuarto milenio antes de Cristo.