La muestra está formada por una serie de obras, esenciales e intensas, que reconstituyen la sutil relación que se trabó en el siglo XVII entre dos artes hermanas, la pintura y la escultura, que colaboraban y rivalizaban entre sí, con un gran virtuosismo, para plasmar con asombroso realismo los temas católicos. El resultado fue un arte sensual, brillante y complejo, al servicio de la fe.

En total, se incluyen 21 obras, entre pinturas y esculturas policromadas. A pesar de que los escultores en los que se centra esta exposición –Gregorio Fernández, Martínez Montañés, Juan de Mesa, Alonso Cano, Manuel Pereira, Pedro de Mena y José de Mora– fueron muy elogiados en su momento, hoy en día la escultura policromada española sigue siendo una forma artística muy poco conocida dentro y fuera de nuestro país.

Especialidad casi desconocida

Esta exposición ofrece, por tanto, una oportunidad única para volver a evaluar este aspecto del arte español. Mediante la instalación de importantes piezas de escultura junto a la gran pintura española de la época, como La Crucifixión y La meditación de San Francisco, de Zurbarán, o El Cristo de la columna de Velázquez, los organizadores buscan conseguir ese impacto esclarecedor de la unión de las dos disciplinas.

Lo sagrado hecho real revela la extraordinaria maestría de estos creadores, la gran importancia que tuvo el hiperrealismo de sus obras en el desarrollo del arte español, y explora el modo en que pintores y escultores pusieron su técnica al servicio de una representación extraordinariamente vívida y naturalista de los grandes temas católicos de la Contrarreforma: las vidas de santos, la Inmaculada Concepción y la Pasión de Cristo…

Al tiempo, el diálogo entre pintura y escultura reproduce en parte el que tenía lugar en los grandes conjuntos históricos del Barroco y pone de manifiesto los recursos plásticos empleados por los autores de las diversas artes.

Novedades muy relevantes

Entre las novedades de la presente edición figura una Dolorosa, realizada por Pedro de Mena entre 1670 y 1675, que procede de la iglesia de Santa María de la Victoria de Málaga y que no fue incluida en las muestras anteriores. Por el contrario, fue denegada la presencia en Valladolid del Cristo de los Desamparados, de Martínez Montañés, que se guarda en la iglesia del Santo Ángel de Sevilla y que sí fue contemplada en Londres y Washington.

En resumen, Lo sagrado hecho real constituye una exposición de referencia, por la belleza de sus obras, por reconstituir el diálogo y la rivalidad entre escultores y pintores del siglo XVII, por contextualizar el imaginario católico español en un ámbito tan sensible como el de la devoción y los rituales, y, finalmente, por su teatralidad persuasiva, que inspira en el visitante reflexión y sorpresa. Pero, también, ofrece un aliento más amplio, al inscribirse en el interés contemporáneo por el Barroco, que mantiene un eco muy vivo en la crítica y en la creación del presente.

Además, la muestra se exhibe en el Museo Nacional Colegio San Gregorio de Valladolid, que posee la principal colección de escultura española y debe su prestigio al valor de sus tallas del Siglo de Oro.

Lo Sagrado hecho real, exposición organizada por el Ministerio de Cultura, ha sido concebida por la National Gallery de Londres, donde se expuso del 21 octubre de 2009 al 24 de enero de 2010 con notable éxito (más de 100.000 visitantes), y la National Gallery of Art de Washington, donde se expuso entre el 28 de febrero y el 31 de mayo de 2010 y donde fue visitada por 85.000 personas.

 

Valladolid. Lo Sagrado hecho Real. Pintura y escultura española, 1600-1700. Museo Nacional Colegio San Gregorio (Palacio de Villena).

Hasta el 30 de septiembre de 2010.

Comisario: Xavier Bray, conservador de pintura de la National Gallery de Londres.