El tenor Roberto Alagna. Foto: Jean Baptiste Millot.

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“En la Scala se abuchea a todo el que hace Verdi”

El tenor Roberto Alagna. Foto: Jean Baptiste Millot.
El tenor Roberto Alagna. Foto: Jean Baptiste Millot.
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Roberto Alagna (Clichy-sous-Bois, Francia, 1963) vive un buen momento. El tenor, uno de los más aclamados, confiesa estar sereno, radiante, feliz y lleno de proyectos y compromisos. El 18 de noviembre sale a la luz su nuevo disco de lírica, 'Ma vie est un opéra', grabado en estudio con Deutsche Grammophon, después de 11 años centrado en proyectos más ligeros como 'C’est magnifique', 'Siciliano' o 'Pasión'.

Ma vie est un opéra es un álbum con música grabada principalmente en italiano y en francés en el que Alagna hace un repaso por algunas de las arias más importantes de su carrera, de compositores como Puccini, Gounod, Donizetti, Leoncavallo o Verdi. En él incluye tres duetos con la soprano Aleksandra Kurzak, su actual pareja sentimental, que el público madrileño pudo ver en la reciente producción de La hija del regimiento del Teatro Real.

Por el mismo teatro madrileño tiene previsto pasar el tenor francés el próximo mes de diciembre para interpretar Romeo et Juliette de Gounod, en versión concierto. Sobre su nuevo disco, sus próximos proyectos y el incidente que vivió en la Scala en 2006 que le ha hecho no volver al coliseo italiano hablamos con el cantante

¿Por qué ha estado tantos años sin grabar lírica en estudio?

Hoy en día no es tan fácil hacerlo. Cuesta muchísimo. Además he grabado mucho material antes y no es fácil encontrar un repertorio que pueda hacerse en estudio que sea interesante para el público y los fans. Todos los álbumes que he grabado en estudio en los últimos años son de música ligera.

En cambio, sí he grabado mucho en directo. Ahora llegaba el momento de hacer una retrospectiva de mi vida y de mi carrera. Llevo 30 años en la ópera y acabo de empezar una nueva vida privada, he sido padre de nuevo, y el grupo de fans siempre es más amplio. Pero, ¿cómo se puede hacer un disco con las arias de tu vida sin hacer una especie de compilación? Difícil.

¿Cómo ha sido la selección de ese repertorio?

Pensé en incluir un repertorio que tuviera un poquito de todo, pero a la vez que pudiera sorprender a la gente que me conoce. Empecé con Manon Lescaut, que nunca había grabado antes. Justamente cuando estaba interpretando ese rol tuve un problema de salud en Turín. Me desmayé en plena interpretación y fue como si el personaje me traicionara. Por eso justamente decidí comenzar con el aria Ah, Manon, mi tradisce… Todo tiene un significado y cierra un círculo. Como La Danza, que fue la primera grabación que hice para televisión cuando tenía 23 años en Francia. Recuerdo el éxito que he tenido con esa Tarantelle Napolitane. También Le dernier jour d’un condamne es una música muy importante para mí ahora, pero, sin embargo, en el disco canto el aria de la soprano porque ya había grabado el del tenor antes. Orphee et Euridyce también ha sido una ópera muy importante para mí y aquí hago un homenaje a mi primera esposa, que murió muy joven como sucede en Orfeo. Ya había grabado la ópera integral en francés, así que aquí lo he hecho en italiano.

“Tenía miedo porque no he grabado un álbum de ópera en estudio desde hace más de diez años y la voz cambia muchísimo”

Es curioso que no aparezca ninguna de las arias de La Traviata, ya que usted debutó precisamente con ese título…

En un principio quise incluir el dúo con Aleksandra de La Traviata pero luego pensé que era más interesante el de Roberto Devereux porque todo el mundo iba a pensar que la ponía para vender y eso no me gusta. Siempre escojo aquello que es más difícil de vender. Mi carácter es así… Pensé que había cantado muy joven Roberto Devereux y que nunca lo había grabado. Además, ahora podía hacer ese dueto de juventud con Aleksandra y pensé que podía cantarlo como cuando era joven, al tener esta nueva compañera que es una niña. Con ella me siento joven de nuevo. Cantarlo es como retar al tiempo al hacer un re natural al unísono con Aleksandra, una nota que no cantaba desde hace mucho tiempo.

Todo el disco está lleno de emociones y sentimientos. Es un álbum muy simple porque todo en él es cantado con sinceridad y simplicidad.

¿Cómo es cantar con Aleksandra Kurzak? ¿Qué sensaciones ha tenido en torno a la grabación de este disco?

Enrico Caruso ha sido para mí un cantante muy importante. Como un miembro de mi familia. Me apetecía hacer el dúo A la luz de la luna con Aleksandra porque me recuerda cuando escuchaba a Caruso o a mi maestro cubano Rafael Ruiz. Ese dueto se canta siempre con un barítono, pero yo he hecho una adaptación para soprano y tenor. Se trata de un acto de amor, un dueto de amor de una belleza increíble. Estoy contento porque Aleksandra, la mujer que amo, es un regalo de la vida. Es fantástica.

El disco supone echar un vistazo hacia atrás…

Tenía miedo de hacer este disco porque no he grabado un álbum de ópera en estudio desde hace más de diez años y la voz cambia muchísimo. Grabar en estudio supone una radiografía. Se trata de un micrófono muy sensible. No es lo mismo que hacerlo en directo porque la atmósfera es diferente. El problema es que tienes que luchar con tu voz de antes.

Yo, como todos los artistas de ópera, soy muy miedoso. Siempre estamos inseguros porque la voz es un instrumento muy delicado. He leído muchas veces eso de “Roberto está acabado” o “Roberto no tiene la voz de antes”.

¿Y tenía miedo?

Sí, tenía miedo. Un disco así es como hacer una foto de ti. Es difícil aceptar que tu físico, que tu voz, cambian con los años. Sin embargo, ahora que ya lo he grabado y escuchado creo que mi voz es mejor que antes porque hay una profundidad en la interpretación, una simplicidad…

Cuando eres joven, además, tienes la tentación de imitar a los tenores del pasado. Aquí no. Aquí hay una naturalidad… No hay ningún sonido artificial. Antes me gustaba jugar con el micrófono y ahora no, lo he cantado tal y como se cantaba hace 40 años, por ejemplo. Lo he cantado como en el teatro, como en el directo. Estoy muy contento porque creo que el resultado es muy bueno.

“Mi carrera es una evolución continua. Nunca he tenido un momento bajo”

Y en cuanto a su carrera, ¿en qué momento se encuentra ahora?

Mi carrera es una evolución continua. Nunca he tenido un momento bajo. He leído que lo he tenido, pero no lo he sentido. Siempre he tenido mucho trabajo. He estado grabando, he tenido muchos papeles, he cantado muchísimo y he tenido éxito en todo el mundo.

Me encuentro en una forma muy buena. Mi voz está en un perfecto estado de salud y me siento fuerte. Todavía tengo pasión, ese fuego interior que tienes cuando eres joven. Estoy más sereno en mi vida privada. Soy feliz. Y quizás, el único problema es que tengo el calendario tan lleno que no sé cómo hacer para disfrutar más de mi familia. Hoy en día ese es mi mayor problema.

¿La Scala sigue siendo un problema?

La Scala me llama siempre y es un honor. Lo que pasó fue una tontería.

Sí, pero parece que para ser alguien le tienen que abuchear en la Scala, ¿qué opina?

Es un deporte. Todo el mundo es abucheado en la Scala. Han abucheado a Pavarotti y a otros grandes. A veces, cuando se hace Verdi, se abuchea directamente a todo el mundo. A veces no solo a Verdi. He visto como en junio han abucheado casi cada noche Così fan tutte.

Pienso que todo es una tontería porque al final eso hace que los cantantes no quieran cantar en ese teatro y el público no va porque no tiene al cantante que quiere. Al final se va a terminar la lírica en Italia. Es un problema. Pienso que no se puede generar esa violencia. Esa reacción era aceptable antes, cuando el público te podía matar o te podía adorar. Pero ahora no porque el público ya no adora. Cuando estás haciendo algo bien y alguien empieza a aplaudir enseguida el resto le manda callar y le dice que no puede hacer eso. Sin embargo insultar sí se puede.

“Todo el mundo es abucheado en la Scala. Han abucheado a Pavarotti y a otros grandes”

¿Cree que la Scala debería tomar medidas?

Creo que lo más importante es el sentido común. Habría que pararse a pensar que la persona que estás escuchando está haciendo todo lo que puede. Cantar es una cosa difícil. Estar delante de 2.000 personas es difícil. Lo es hasta leer un papel, por lo que cualquier puede imaginar si lo es producir un sonido sin amplificación, de memoria, medido… La gente olvida el código secreto de su tarjeta de crédito, pero es capaz de abuchear a un cantante de ópera. Es curiosa la paradoja.

Cantar es a veces como el patinaje artístico. Un patinador hace el triple axel 102 veces en los ensayos y le sale bien, pero después en la competición no le sale. En ese ámbito nadie abuchea. En cambio, cuando haces una nota con una flema, que no es algo controlable, el público debería animar ya que es mucha veces algo atlético.

¿Qué expectativas tiene ante el público del Real, para el que cantará en diciembre?

Tal vez sea lo mismo, pero pienso que no es algo frecuente, como en la Scala, donde es algo que pasa casi cada noche. Aquí también hay una o dos personas… Pero no es el público en general. No es como en la Scala. Siempre es difícil cuando eres conocido, pero pienso que el teatro es como un templo y que cantar es como rezar. Cantar es compartir, es una emoción. Espero pasarlo bien en el Teatro Real.

El hecho de que José Cura no cante ahora en este teatro por algo que pasó con Il trovatore no me parece normal. Somos humanos y puede ser que una noche no estés bien. Por culpa de eso Cura no ha vuelto en un montón de años. No somos tantos los que nos dedicamos a ésto…

“Si me siento bien en un teatro, regreso”

¿Le parece excesivo?

Me parece que si un cantante no te gusta lo mejor es que no vayas a verle, pero no que estés viendo todo el espectáculo y luego quieras que te devuelvan el precio de la entrada. Eso no lo veo bien. Es como si vas a un restaurante, no te gusta la comida y quieres que te devuelvan el dinero, o como si vas a la cocina a insultar al cocinero y le dices que no tiene técnica.

¿Le gustaría más hacer Romeo y Julieta en versión ópera?

Sí, claro. A mí me gustaría más. Es más fácil entrar en un papel con la escenografía, el vestuario… A mí no me gustan las versiones en concierto. Nunca me han gustado. Pienso que debería hacerse siempre en la versión ópera, pero la propuesta era ésta.

¿Cree que es posible que pueda venir al Real con una producción operística?

Vamos a ver. Si me siento bien en un teatro, regreso. Si no me siento bien, ¿por qué regresar? No soy masoquista. No puedo permitirme hacer eso a los 51 años. Mi carrera está hecha. Tengo trabajo, tengo contratos en todo el mundo, tengo una vida…

Ahora mismo estoy unos días en Madrid. Me gusta la ciudad, el teatro, el público, la gente, la música… Pero si hay dos personas a las que no les gusto, ¿qué voy a hacer?

Entonces si el teatro le propone algo…

Me han propuesto también hacer en versión concierto Luisa Miller y he dicho que sí. Veremos para el futuro. Me gustaría hacer más una versión escénica, por ejemplo de Otello. Me gustaría muchísimo. O Manon Lescaut, o de La Forza del Destino… Pero nunca en mi vida he hablado con un director para pedirle una ópera para mí. Nunca lo he hecho. No por una cuestión de ego, sino porque soy tímido. Tampoco tengo un agente de estos con gran potencia. Mi agente es mi hermana… Cuando recibo una propuesta digo sí o no y eso es todo.

¿Qué nuevos roles está preparando o le gustaría preparar?

A mí me gusta todo. El problema es que no tenemos una vida tan larga. La próxima va a ser una ópera francesa pero wagneriana, va a ser Le roi Arthus, de Chausson, y voy a tener el papel del Caballero de la Mesa Redonda. Es una obra que es como el dúo de Tristán e Isolda de Wagner. Muy difícil porque es muy pesada y aguda. Es como Tristán, pero una tercera aguda. Después de eso voy a cantar el año que viene Le juif errant de Fromental Halévy. Es otra ópera monumental, muy difícil. Después haré La Africana, de Meyerbeer, y luega Luisa Miller, de Verdi, aquí.

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Ma vie est un opéra
Roberto Alagna, tenor
London Orchestra
Yvan Cassar, dirección musical
Aleksandra Kurzak, soprano (duetos)
Deutsche Grammophon

 

 

 

Pistas

CD1

1. Ah, Manon, mi tradisce… – MANON LESCAUT (Giacomo Puccini) 2’52.

2. Donna non vidi mai… – MANON LESCAUT (Giacomo Puccini) 2’41.

3. Pour moi ce jour est tout mystère…  (Kuda, Kuda) – ONEGUINE (Piotr Tchaïkovski) 5’47.

4. Faiblesse de la race humaine. Inspirez-moi, race divine… – LA REINE DE SABA (Charles Gounod) 5’00.

5. A la Luz de la Luna (Anton y Michelena) En duo avec Aleksandra Kurzak 3’48.

6. La Danza – TARENTELLE NAPOLITAINE (Gioacchino Rossini) 3’23.

7. Esprits gardiens de ces lieux… – SIGURD (Ernest Reyer) 4’32.

8. Un tenero cuore (1ère partie) – ROBERTO DEVEREUX (Gaetano Donizetti) Duo avec Aleksandra Kurzak 3’25.

9. Cabaletta (2ème partie) – ROBERTO DEVEREUX (Gaetano Donizetti) Duo avec Aleksandra Kurzak 2’46.

10. Addio Fiorito asil – MADAME BUTTERFLY (Giacomo Puccini) 2’04.

11. Ne pouvant réprimer… Adieu donc – HERODIADE (Jules Massenet) 4’55.

12. Che faro senza Euridice – ORPHEE ET EURIDYCE (Christoph Willibald Gluck) 3’52.

13. Magishe Töne – KONIGIN VON SABA (Karl Goldmark) 3’50.

14. Il est dix heures… Encore six heures… – LE DERNIER JOUR D’UN CONDAMNE (David Alagna) 3’59.

15. Introduction – I PAGLIACCI (Ruggero Leoncavallo) 1’10.

16. Recitar… Vesti la Giubba – I PAGLIACCI (Ruggero Leoncavallo) 3’16.

CD2

1. La donna è mobile – RIGOLETTO, Giuseppe Verdi 2’13.

2. Se quel guerrier io fossi ! – AÏDA, Giuseppe Verdi 0’55.

3. Celeste Aïda – AÏDA, Giuseppe Verdi 3’26.

4. “Una furtiva lagrima” – L’ELIXIR D’AMOUR, Gaetano Donizetti 4’22.

5. Che gelida manina – LA BOHEME, Giacomo Puccini 4’37.

6. Nessun Dorma – TURANDOT, Giacomo Puccini 3’34.

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