La muestra, organizada por la BNE y el Centro de Estudios Europa Hispánica, trata de esclarecer estas lagunas historiográficas a través de la principal herramienta de trabajo de este artista –sus dibujos–, la reconstrucción de su biblioteca personal y el análisis de la relación que estableció con sus mecenas. Está formada por un total de 118 piezas entre dibujos (84), pinturas, grabados, libros y manuscritos, que reflejan su erudición y las múltiples facetas –dibujante, pintor, grabador, traductor, calígrafo…– en las que manifestó su creatividad e ingenio.

Paret ingresó en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando con tan sólo 11 años, aunque su principal maestro fue el artista francés Charles de La Traverse (1726-1787), por cuanto este pintor amplió sus horizontes técnicos y estilísticos. Su relación con el infante Luis Antonio Jaime de Borbón, su principal valedor –a quien Paret sirvió como pintor de cámara desde su vuelta de Italia y para quien creó una Colección de aves que constituye uno de los principales hitos de su carrera– condicionó su futuro a causa del destierro impuesto en 1775.

Partió entonces hacia Puerto Rico por un periodo inicial de seis años, pero gracias a las súplicas de su esposa logró la conmutación de su destierro caribeño por el alejamiento “de Madrid y Sitios Reales cuarenta leguas” en mayo de 1778. Se estableció entonces en Bilbao, donde permaneció junto a su familia hasta la muerte del infante don Luis en 1785.

En 1789, Paret fue restablecido en la corte y, gracias al reconocimiento público de sus méritos, dio un nuevo impulso a su carrera iniciando una intensa colaboración con las principales imprentas de la corte que abarcó la década de 1790. Sin embargo, su temprana muerte a comienzos de 1799 frustró la evolución de este artista, quien, por entonces, se iniciaba en el grabado con el propósito de presentar una colección de Trages españoles usados en diferentes épocas, su último proyecto en vida.