Inaugurada por la delegada de Cultura, Turismo y Deporte, Marta Rivera de la Cruz, junto a la directora artística del centro, Julieta de Haro, la exposición no se limita a exhibir obras. Aspira a revelar las razones íntimas, los impulsos y las convicciones que hay detrás de cada adquisición, y a subrayar cómo esas decisiones privadas terminan configurando un patrimonio compartido.
Más de medio centenar de coleccionistas, cuyos fondos se encuentran mayoritariamente en Madrid, han aceptado el reto de seleccionar dos piezas de sus respectivas colecciones. Una debía responder a un vínculo personal significativo. La otra, representar una incorporación reciente. De ese diálogo entre memoria y presente surge un conjunto de cien obras que atraviesan pintura, fotografía, dibujo, escultura, vídeo e instalación sin jerarquías ni restricciones técnicas.
El recorrido funciona como un mapa de afinidades. Cada participante ha acompañado su elección con un texto en el que explica su relación con la obra escogida. El visitante no solo contempla el resultado material del coleccionismo, sino que accede a las motivaciones que lo sostienen. La exposición desvela así la dimensión menos visible de esta práctica: la construcción de un criterio, la consolidación de trayectorias artísticas, el apoyo continuado a la creación contemporánea.
La muestra se articula en cinco ámbitos temáticos —Horizontes contemporáneos, Más allá del trazo, Sombras de poder, El cuerpo como territorio y El espacio construido— que ordenan un conjunto heterogéneo y permiten trazar conexiones entre preocupaciones estéticas, políticas y sociales del presente. Lejos de encorsetar las obras, estas secciones ofrecen puntos de entrada para comprender la pluralidad de lenguajes que define el panorama actual.
El proyecto adopta una estructura coral. CentroCentro ha definido las líneas curatoriales en colaboración con un comité asesor integrado por María de Corral, Joaquín Gallego, Rosina Gómez-Baeza, Julieta de Haro, Lorena Martínez de Corral y Lucía Ybarra, perfiles con amplia trayectoria en el comisariado, la gestión cultural y el estudio del mercado del arte. Adrián Piera ha coordinado la selección realizada por los coleccionistas y ha trabajado en el diseño expositivo junto a Marta Redondo, articulando un espacio que pone en relación sensibilidades diversas sin diluir su singularidad.
La iniciativa reafirma el compromiso de CentroCentro con los distintos actores que sostienen la vitalidad del arte contemporáneo. En esta ocasión, el reconocimiento se dirige a quienes, desde el ámbito privado, preservan, impulsan y proyectan la creación actual. Al visibilizar su labor, la institución no solo rinde homenaje a una práctica decisiva, sino que invita a pensar en su continuidad y en la incorporación de nuevas miradas al ecosistema artístico.
Madrid se contempla así a través de sus colecciones. Cada obra seleccionada habla de una elección individual. En conjunto, todas dibujan el retrato de una ciudad que encuentra en el coleccionismo una de las claves de su dinamismo cultural.
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