La inauguración estará acompañada por 10 días de acceso gratuito, encuentros con los responsables del proyecto, talleres familiares, música en vivo y una celebración abierta en los Jardines de Pereda. Entre el 8 y el 17 de septiembre, el público podrá conocer tanto la intervención arquitectónica como las exposiciones concebidas para el nacimiento del centro.
El programa inaugural se apoya en tres muestras principales. Obras maestras de la Colección Banco Santander trazará un recorrido desde el Renacimiento hasta el presente. México Moderno en la Colección Gelman Santander reunirá algunas de las figuras esenciales del arte mexicano del siglo XX. A ambas se suma El surrealismo sintomático. Leonora Carrington, una propuesta vinculada a la estancia de la artista en Santander.
Obras maestras
La cuarta planta del edificio quedará dedicada a la Colección Banco Santander, fruto de más de 160 años de coleccionismo. Su presencia será permanente, aunque las obras y los relatos expositivos irán renovándose para ofrecer sucesivas lecturas de un patrimonio que rebasa la propia historia de la institución.
La primera de ellas, Obras Maestras, ha sido comisariada por María Dolores Jiménez-Blanco. La exposición plantea un relato que comienza con La predicación de san Juan Bautista, tabla pintada por Lucas Cranach el Viejo entre 1537 y 1540, y alcanza la creación contemporánea con Soñé que revelabas (Sujtlej-Indo), realizada por Juan Uslé en 2018.

Peter Paul Rubens, «Sansón y el león» (1648). Colección Banco Santander. Fotografía: Joaquín Cortés.
En ese amplio arco temporal conviven Tiziano, el Greco, Rubens, Velázquez, Zurbarán, Goya, Van Dyck, Sorolla, Miró, Tàpies, Chillida, Millares, Soledad Sevilla, Cristina Iglesias, Miquel Barceló o Niki de Saint Phalle. La selección no sigue una sucesión cronológica, sino que establece correspondencias entre épocas, estilos y sensibilidades.
Cuatro ámbitos articulan el recorrido. El primero reúne historias sagradas y aborda la espiritualidad y el misterio mediante obras de Tiziano, el Greco, Velázquez y Zurbarán, junto a creaciones de Chillida, Tàpies y Gustavo Torner. La proximidad de autores separados por siglos permite observar la persistencia de ciertas preguntas y la transformación de sus lenguajes.
El paisaje ocupa el segundo apartado. Las vistas idealizadas de Canaletto y las composiciones de Aureliano de Beruete encuentran continuidad en las evocaciones abstractas de Martín Chirino, José Guerrero, Soledad Sevilla y Cristina Iglesias. La naturaleza aparece así como construcción cultural, espacio de memoria y elemento ligado a la identidad.
La exposición se detiene después en los bodegones y las naturalezas muertas. Las pinturas de Juan de Arellano y Luis Meléndez muestran el desarrollo histórico del género, mientras que las propuestas de Luis Gordillo y Miquel Barceló revelan su capacidad para mantenerse vigente y adoptar nuevas formas a finales del siglo XX.
El itinerario concluye con el retrato y la representación de la figura humana. La solemnidad cortesana de Van Dyck y Giuseppe Bonito comparte espacio con las visiones de Goya, Sorolla, Miró, Millares, Equipo Crónica y De Saint Phalle. Más allá de las diferencias formales, el conjunto permite seguir los cambios en la imagen del individuo y en los modos de representar la sociedad.
Modernidad mexicana
El segundo gran eje de la apertura será México Moderno en la Colección Gelman Santander, comisariada por Marisol Argüelles, directora del Museo de Arte Moderno de México. Cerca de un centenar de piezas ofrecerán una visión plural de la creación mexicana del siglo XX, desde los grandes muralistas hasta quienes emprendieron caminos alejados de las corrientes dominantes.
Jacques y Natasha Gelman reunieron la colección a lo largo de cinco décadas, entre 1941 y 1998. El conjunto permite acercarse a la obra de Frida Kahlo, Diego Rivera, María Izquierdo, Rufino Tamayo, José Clemente Orozco, David Alfaro Siqueiros, Gunther Gerzso, Wolfgang Paalen y Francisco Toledo, además de conservar un destacado fondo fotográfico.
Frida Kahlo ocupa un lugar central en la muestra. Sus pinturas, dibujos y grabados permiten seguir aspectos de su evolución artística y personal. Entre las obras seleccionadas figuran autorretratos tan reconocidos como Diego en mi pensamiento y Autorretrato con monos.

Diego Rivera. Retrato de Natasha Gelman (1943).
El recorrido incluirá también Retrato de Natasha Gelman y Vendedora de alcatraces, de Diego Rivera, dos piezas fundamentales en los orígenes de la colección. A ellas se incorporará el Retrato de Cantinflas de Rufino Tamayo, relacionado con la actividad de Jacques Gelman en la industria cinematográfica mexicana y con su vínculo con una de las figuras más populares de aquel cine.
La presencia de artistas como María Izquierdo, Gunther Gerzso, Wolfgang Paalen y Francisco Toledo amplía la lectura de la modernidad mexicana más allá de sus nombres más difundidos. De Toledo podrá verse Perro con escoba, acuarela que se contó entre las últimas adquisiciones realizadas por Natasha Gelman.
La exposición llega a Santander después de la presentación de Relatos Modernos. Obras Emblemáticas de la Colección Gelman Santander en el Museo de Arte Moderno de México. Permanecerá abierta hasta el 10 de enero de 2027 y contará con una publicación que incluye ensayos de Marisol Argüelles, Sylvia Navarrete y Estrella de Diego.
Su programa complementario incorporará cine, música, conversaciones y visitas especiales. Algunas actividades se concentrarán en torno al Día de Muertos y se desarrollarán en colaboración con la Fundación Casa de México y el Instituto Cultural de México en España.
Carrington y Santander
La tercera exposición de apertura, El surrealismo sintomático. Leonora Carrington, recuperará el vínculo de la artista con Santander. Carrington (Clayton-le-Woods, Lancashire, Inglaterra, 1917-Ciudad de México, 2011) fue internada en 1940 en un sanatorio psiquiátrico de la ciudad después de sufrir una crisis durante su huida de Francia tras la detención de Max Ernst.
La artista nació en el noroeste de Inglaterra, en el seno de una familia de clase alta. A los 15 años viajó a Florencia, donde tuvo ocasión de contemplar la pintura de los antiguos maestros italianos. De regreso al Reino Unido, en 1936 consiguió que sus padres le permitieran estudiar arte en Londres. Allí visitó en junio la primera exposición surrealista celebrada en Gran Bretaña. Al año siguiente quedó prendada de la obra de Ernst en una muestra individual del artista, a quien conoció durante una cena y con quien inició una relación que no contó con la aprobación familiar. La pareja se mudó a París, lo que provocó la ruptura entre Leonora y sus padres.

Leonora Carrington en su estudio. México, 1956. Fotografía: Kati Horna.
En la capital francesa, pese a su negativa a integrarse oficialmente en el grupo, se relacionó con los surrealistas. La pareja se trasladó poco después a Saint-Martin-d’Ardèche, en la Provenza, pero la guerra no tardó en alterar su vida. Max Ernst fue detenido por su origen alemán y considerado enemigo de Francia. Leonora huyó entonces a España y llegó a Madrid en 1940 con un frágil estado de salud. Tras sufrir una crisis nerviosa, en agosto fue ingresada en un sanatorio psiquiátrico de Santander, donde recibió un tratamiento duro y tortuoso.
El último día de aquel año regresó a Madrid y pudo visitar el Museo del Prado. Allí confirmó su admiración por la pintura florentina y contempló las obras de El Bosco, Bruegel y Patinir, que la impresionaron profundamente y resultaron determinantes para su creación posterior. Más tarde viajó a Lisboa, desde donde logró embarcarse hacia Nueva York junto a su reciente marido, Renato Leduc. A finales de 1942 se establecieron en México, país en el que Carrington desarrolló su obra de madurez.
La programación extenderá la muestra fuera de las salas mediante distintas propuestas relacionadas con aquel episodio. Entre ellas figuran un paseo sonoro por el Parque de la Vaca, antiguo emplazamiento del sanatorio, una pieza teatral centrada en su internamiento y una jornada inmersiva con intervenciones de especialistas y artistas. La exposición podrá visitarse hasta el 31 de enero de 2027.
El programa se completa con Antes de Faro Santander, instalada en el espacio Cubo hasta abril de 2027, y con la presentación en Marisma de los proyectos vinculados a las Ayudas a la Creación de Faro Santander, prevista hasta mayo del mismo año. El centro reservará así un lugar para las iniciativas desarrolladas junto al tejido artístico y cultural de Cantabria.
Conocer el nuevo centro
La apertura del 8 de septiembre dará paso a 10 jornadas de puertas abiertas. Hasta el día 17, la entrada será gratuita en horario continuado de 10.00 a 19.00 horas. Las localidades pueden reservarse en la web del centro y cada jornada se mantendrá un cupo disponible en taquilla.

David Chipperfield. Fotografía: Christian Werner.
El ciclo Diálogos Faro acercará al público los distintos componentes del proyecto. La conversación inaugural reunirá el 8 de septiembre a Ana Botín, presidenta de Banco Santander, y David Chipperfield, responsable de la transformación arquitectónica del Edificio Pereda.
En los días posteriores participarán María Dolores Jiménez-Blanco y María Beguiristain para abordar la Colección Banco Santander. Sara San Gregorio y Juan Bordes presentarán Llamita, el espacio destinado a la experimentación familiar. José Antonio Gutiérrez Sebares y Miguel Ángel Bringas repasarán la historia de la entidad, mientras Javier Mariátegui y Juan Luis Líbano hablarán sobre los Jardines de Faro.
El vínculo de Carrington con Santander centrará el encuentro entre Vanessa Boni, comisaria de la exposición, y Carolina Erdocia, directora de exposiciones del centro. El cierre del ciclo corresponderá a Marisol Argüelles y Estrella de Diego, que conversarán sobre la Colección Gelman Santander. Esa misma muestra protagonizará el 14 de septiembre una sesión especial en la sede madrileña de la Fundación Casa de México.
Las actividades familiares comenzarán antes de la gran celebración. Llamita acogerá los días 9, 10 y 11 de septiembre los talleres Parafernalia, en los que menores y adultos prepararán objetos, accesorios y adornos para la fiesta del sábado. Alumnas y alumnos de la Escuela Superior de Música Reina Sofía ofrecerán, además, breves intervenciones en distintos espacios del edificio.
Verbena y…
La celebración se trasladará al exterior el 12 de septiembre. Desde las 17.00 horas, los Jardines de Pereda acogerán una verbena familiar desarrollada por Sara San Gregorio y Fábrica de Texturas, con juegos, talleres artísticos y actividades abiertas a toda la ciudadanía.
El encendido colectivo de cientos de farolillos dará paso a la música. El Ensemble de la Escuela Superior de Música Reina Sofía estrenará una sinfonía colaborativa creada con la naciente comunidad del centro y la Fundación Albéniz. La formación interpretará después Las cuatro estaciones de Vivaldi.
A las 21.00 horas llegará el turno de Casapalma, dúo formado por Irene Atienza y Yoel Molina, que actuará acompañado por el colectivo de danza Brañaflor. Su propuesta combina el folclore montañés con la electrónica. El cierre musical correrá a cargo de Repion, grupo de las hermanas Marina y Teresa Iñesta, cuyo repertorio cruza el rock alternativo, el grunge y las melodías pop.
La iluminación diseñada por Pedro Chamizo culminará la jornada y convertirá la fachada del Edificio Pereda en un nuevo punto de luz dentro de la ciudad. Ese gesto señalará el comienzo oficial de una institución que aspira a enlazar arte, cultura y tecnología sin perder su arraigo en Cantabria.
A partir del 18 de septiembre, Faro Santander abrirá de 10.00 a 20.00 horas y cerrará los martes no festivos. La entrada general costará 14 euros y la reducida, 7. El centro ofrecerá audioguías gratuitas y visitas comentadas diarias, con pases adicionales por la mañana los fines de semana y festivos. La experiencia se extenderá a los Jardines de Faro, situados en la terraza mirador, y al restaurante Lumen, ambos dirigidos por Nacho del Corral.














