Esta versión de Escenas de la vida conyugal se estrenó en 2013 en el Teatro Maipo de Buenos Aires, donde permaneció durante dos temporadas antes de emprender un largo recorrido por Argentina, Chile, Uruguay, Perú y España. Más de 700 funciones y alrededor de 700.000 espectadores respaldan una trayectoria poco habitual. En 2026, su octavo año de gira por ciudades españolas, la producción ya ha pasado por Barcelona, Vigo y A Coruña con las localidades agotadas.
La longevidad de la obra no se explica únicamente por el talento de sus intérpretes. Bergman construyó un incisivo examen de la pareja que conserva intacta su capacidad para hacer reflexionar al espectador. Juan y Mariana comparecen ante el público para reconstruir diferentes momentos de su relación, desde su aparente estabilidad hasta la ruptura y los encuentros posteriores al divorcio. Entre ambos permanece un vínculo cambiante, atravesado por la rutina, el deseo, la dependencia, el resentimiento y una forma de amor que se niega a desaparecer por completo.
Esa continuidad afectiva constituye uno de los núcleos más hondos de la obra. Bergman cuestiona así el matrimonio como institución sin renunciar a la posibilidad del amor. Sus personajes se hieren, se contradicen y ponen a prueba las certezas sobre las que habían edificado su vida común, pero nunca consiguen convertirse en extraños del todo.
La cercanía de las situaciones favorece que el público reconozca gestos, discusiones y silencios propios. El texto expone las contradicciones de la convivencia y deja que cada espectador encuentre su lugar en ellas. La ironía de los diálogos alivia la dureza del conflicto, mientras el humor surge allí donde la intimidad revela su lado más absurdo.
La dirección de Norma Aleandro prescinde de artificios y concentra el espectáculo en la palabra, la emoción y el intenso trabajo interpretativo. La actriz y dramaturga argentina conoce bien este universo. En 1992 protagonizó la obra junto a Alfredo Alcón en uno de los hitos de la cartelera porteña. Al frente de esta versión, traducida y adaptada por Fernando Masllorens y Federico González del Pino, entrega todo el espacio escénico a sus dos intérpretes.
Darín y Pietra sostienen ese planteamiento con una compenetración forjada a lo largo de cientos de funciones. Él maneja con precisión el tránsito entre la seguridad, el desconcierto y la vulnerabilidad de Juan. Ella responde con una energía que impulsa cada enfrentamiento y permite a Mariana desplazarse con naturalidad entre la firmeza, la ternura y el dolor. La maravillosa intensidad de Pietra encuentra en Darín una réplica atenta, capaz de recoger cada cambio de tono y devolverlo convertido en una nueva tensión dramática.
El propio Darín ha reconocido que una de las razones para continuar ligado tanto tiempo a este montaje es la dificultad de encontrar una obra de dos personajes con semejante intercambio de fuerzas. Esa pugna constante mantiene vivo un espectáculo que exige a sus protagonistas precisión, escucha y entrega durante una hora y cuarenta minutos.
El paso del tiempo tampoco ha convertido la representación en una rutina. Antes de cada reestreno, los actores regresan a los ensayos y revisan el significado de las palabras, conscientes de que el mundo y la mirada del público cambian con los años. Algunos términos adquieren nuevos matices y determinadas situaciones reclaman ángulos distintos.
Bergman concibió Escenas de la vida conyugal como una miniserie televisiva de seis episodios protagonizada por Liv Ullmann y Erland Josephson estrenada en Suecia en 1973. Su éxito propició una versión cinematográfica, reconocida con destacados galardones, y posteriormente el propio autor trasladó el texto al teatro. Décadas después, la historia continúa enfrentando al público con preguntas que no han perdido vigencia.
Después de tantos años, Juan y Mariana han envejecido junto a quienes los interpretan, pero conservan su poder para despertar sonrisas, pena, desasosiego e identificación. Cada nueva función añade otra escena a una vida conyugal que, al menos sobre las tablas, parece muy lejos de concluir.















