El listón estaba muy alto. Nemes había dejado en las salas del mundo una sobrecogedora película, marcada por secuencias casi impúdicas ante las que era difícil mantener la mirada, con la que ganó por unanimidad el Oscar y el Globo de Oro a la Mejor Película de Habla no Inglesa en 2015. Por ello se aguardaba Atardecer con el corazón en un puño, sobre todo porque, en palabras del propio director, “incluso antes de empezar mi primer trabajo tenía en mente la idea de hacer una película sobre una mujer solitaria, perdida en su mundo, un mundo que intenta, pero no consigue entender. Un reto que ahora veo cumplido con Atardecer“.

Budapest, 1913. El corazón de Europa. Tras pasar su infancia en un orfanato, Irisz Leiter llega a la capital con 20 años y la esperanza de trabajar en la antigua tienda de sombreros de sus padres, un prestigioso local cuyo incendio se había llevado por delante a sus progenitores. Pero Oszkar, el nuevo propietario, la rechaza. A su vez tendrá que enfrentarse a su pasado cuando descubre a un hermano que nunca supo que tenía. Su empeño por encontrarlo le lleva a descubrir oscuros secretos mientras el país se prepara para el caos de la Gran Guerra.

“A diferencia de El hijo de Saúl, que se trataba de un estilo documentalista minucioso, Atardecer -explica el director- se asemeja a un cuento, un misterio propiamente dicho donde se invita al espectador a que, junto al personaje principal, busque un posible camino a través de este laberinto de fachadas y de capas”.

Acaso ese enmarañado laberinto de elipsis narrativas provoca que el espectador se desnorte. Se estira, da vueltas un guion que alarga en exceso lo que se cuenta aunque, como queda dicho, el conjunto merezca la pena.

Porque en cada plano nos encontramos con el buen hacer de la protagonista, una Irisz Leiter que repite a las órdenes del director, ahora en un papel de mucha mayor enjundia que en El hijo de Saúl.

Leiter logra en buena medida el objetivo que Nemes se marca: “Me interesa sumergir al espectador en el pasado, en momentos significativos de la historia, para que luego pueda pensar sobre el presente”.

Y eso es otro de los logros de la cinta, porque cuando las dos horas y media de proyección concluyen, flota en el aire la vieja cuestión que intenta explicar como aquel continente, la luminosa Europa de entonces, cumbre de progreso libertades y cultura, se diluyó como un azucarillo para desembocar en una de los más funestos episodios de la historia. Una guerra abierta que abrió heridas que la realidad actual parece querer desbridar. ¡Ojo!, apunta Atardecer, y esa advertencia no debería caer en saco roto.

Atardecer
Dirección: László Nemes
Guión: László Nemes, Clara Royer, Matthieu Taponier
Intérpretes: Írisz Leiter, Vlad Ivanov, Judit Bárdos, Tom Pilath, Susanna Wuest, Levente Molnár, Urs Rechn, Christian Harting, Sándor Zsótér
Fotografía: Mátyás Erdély
Música: László Melis
Hungría, Francia / 2018 / 144 minutos
Avalon