La muestra propone un recorrido por la terrible vida cotidiana en la Franja a través de los rostros de sus habitantes, quienes, pese a las condiciones extremas, muestran una resiliencia extraordinaria y el deseo de vivir con dignidad y construir un futuro. En concreto, reúne 10 retratos de niños, niñas, mujeres y hombres palestinos supervivientes del genocidio israelí.

Cada retrato se presenta junto a la fotografía de un objeto personal, generando una composición que revela cómo elementos cotidianos adquieren un significado extraordinario en un contexto de devastación. Entre estos objetos se encuentran la pelota de Mu’ayyad, símbolo del juego y del anhelo de normalidad en medio de la destrucción; los zapatos de Malak, marcados por los continuos desplazamientos forzados; o la lona bajo la que Mahmoud se refugia, reflejo de la extrema precariedad y, al mismo tiempo, de la capacidad de adaptación ante la pérdida.

Raquel Martí, directora ejecutiva de UNRWA España, destaca «la necesidad de volver a poner el foco en Gaza, en un momento en que la atención internacional se ha desplazado, pese al aumento de los ataques israelíes sobre la Franja en los últimos meses». Asimismo, ha subrayado el papel de la cultura como un medio idóneo para canalizar la denuncia de la situación que atraviesa Gaza en la actualidad.

Guillermo Solana, director artístico del Thyssen-Bornemisza, pone en valor el enfoque intimista y narrativo de la muestra, que permite asomarse a la vida de niños, niñas, mujeres y hombres con trayectorias y memorias diversas, pero marcadas por la ofensiva israelí de los últimos dos años y medio.

Esta es la segunda colaboración entre el museo y la agencia de la Naciones Unidad, tras Gaza a través de sus ojos en otoño de 2025. Estas actividades se enmarcan en el programa “Cultura Viva X Palestina y UNRWA”, una iniciativa impulsada por la agencia para apoyar a Palestina a través de la cultura.

Ayuda a Gaza

Tras más de dos años y medio de ofensiva, 2,1 millones de palestinos sobreviven en Gaza en medio de una grave crisis humana marcada por la escasez de recursos básicos y una violencia atroz y persistente. En este contexto, UNRWA continúa desempeñando un papel esencial como principal actor humanitario en la Franja, proporcionando servicios fundamentales en salud, educación y asistencia social a cientos de miles de personas. Su labor se sostiene, en gran medida, gracias a su personal local, compuesto por 11.000 refugiados y refugiadas de Palestina que, en su mayoría, también se encuentran desplazados.

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