El Museo Reina Sofía presenta ahora la retrospectiva más completa de Merz realizada en España. Organizada en colaboración con la Fundazione Merz, El tiempo es mudo ofrece un recorrido por las distintas vertientes de su trabajo a través de una selección de más de medio centenar de piezas que atraviesan toda su trayectoria: desde sus primeras obras abstractas de los años 50 hasta las últimas de los 90.

Merz construyó una obra conceptualmente rigurosa y de gran potencia poética e iconográfica en la que planteaba una crítica a la modernidad industrial y consumista. Lo hacía desde la convicción de que ésta, con su afán acumulador, alejaba al ser humano de los espacios naturales, empujándolo a una vida alienada de la que se había desterrado la conciencia de lo colectivo y la posibilidad de establecer un vínculo afectivo, no meramente instrumental, con el entorno.

Dos ejes

La exposición bascula sobre dos grandes ejes. Por un lado, esa idea de Merz de querer conectar de nuevo al individuo con la naturaleza y con experiencias esenciales, como las de construir y habitar. La otra clave pretende contextualizar su trabajo dentro de su periodo histórico. Esa lectura se entronca con la corriente del povera de los años 60, que comienza siendo un discurso de protesta y denuncia con obras que critican la Guerra de Vietnan, reflejan las protestas del mayo del 68, la Primavera de Praga o las grandes huelgas de obreros y estudiantes en Italia. Sin hacer un discurso de denuncia explícito, Merz se siente concernido por lo que sucede a su alrededor.

Procedentes de instituciones como la Tate Modern de Londres, el Centro Pompidou de París, el Kuntsmuseum Wolsburg y numerosas colecciones particulares, la muestra pretende revisitar tanto los motivos y artefactos artísticos que le dieron celebridad como las propuestas menos conocidas que realizó en sus inicios y en los últimos años de su trayectoria.

arte povera

El grupo, que utilizaba materiales y técnicas poco convencionales, hizo las veces de contramovimiento ante la sofisticación, la intelectualización, la abstracción y la estetización industrial y tecnológica emergentes en el arte estadounidense de la época y la pujanza del Minimal. Merz, al igual que los otros artistas povera, recurre a materiales y objetos reciclados, tanto de origen orgánico (arena, barro, cera, ramas, carbón…), como provenientes de la cultura industrial y del consumo (baldosas, cristales, neones, alambres, periódicos…) para llevar a cabo sus pinturas, esculturas o instalaciones.