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La sala ha sido diseñada por Jorge Penadés (Málaga, 1985), ganador de la convocatoria promovida por el museo y MANERA Magazine. Su propuesta convierte la cocina mediterránea en punto de partida conceptual. No reproduce ese ámbito de manera literal, sino que traslada al museo su condición de lugar compartido, ligado al trabajo, el aprendizaje, la conversación y la vida cotidiana.

Alhacena nace para responder a una necesidad concreta. Cada planta del Reina Sofía supera los 3.000 metros cuadrados y el Edificio Sabatini carece de un gran vestíbulo que distribuya a los visitantes. El museo ha decidido ceder una superficie expositiva para crear un ámbito de acogida con luz natural en el que sea posible orientar una visita, leer, participar en actividades educativas o descansar.

Armarios, estantes y asientos forman una estructura modular, reparable y reconfigurable, preparada para adaptarse a públicos, edades y usos distintos. El espacio puede transformarse en graderío, zona de trabajo, sala de proyección o lugar de encuentro con artistas. También permite sentarse o tumbarse sobre las alfombras, conversar sin una actividad programada o asimilar con calma lo contemplado durante el recorrido.

La intervención dialoga además con la memoria del antiguo Hospital General de Madrid, origen del actual edificio. La madera remite a las salas de protocolo que conservan las carpinterías utilizadas cuando aquellas dependencias almacenaban sábanas, toallas y otras prendas destinadas al cuidado de los enfermos. El proyecto recupera así una historia vinculada al cuerpo, la atención y el cobijo.

La sostenibilidad ocupa un lugar central. Un armario de 29 metros articula la sala a partir de 220 tableros contrachapados de Garnica procedentes de excedentes de producción. Carsan Ebanistería se ha encargado de su fabricación, montaje y mecanizado. Penadés digitalizó la textura del chopo situado en el interior de los tableros y la trasladó a las superficies visibles mediante tecnología CNC. El procedimiento descubre la madera que suele permanecer escondida y la convierte en el lenguaje visual de la pieza.

Esta investigación sobre los materiales y sus ciclos de vida caracteriza la trayectoria de Penadés, uno de los diseñadores españoles con mayor proyección internacional. Su trabajo, expuesto en instituciones como el Vitra Design Museum o el Museo Nacional de Diseño de Estocolmo, cuestiona la producción constante de objetos nuevos y busca activar los recursos existentes.

Alhacena reúne también aportaciones de varias firmas del diseño español. Grupo Lamadrid ha confeccionado las cortinas que permiten dividir y oscurecer la sala, Marset proporciona la iluminación, Sancal firma una edición especial de sofás y sillones Vibe y Nanimarquina incorpora alfombras basadas en un dibujo de Eduardo Chillida de 1957.

Con esta iniciativa, el Reina Sofía refuerza su voluntad de atender las necesidades físicas y sociales de sus públicos. El museo no se plantea únicamente como un lugar destinado a conservar y mostrar arte, sino como un espacio compartido donde también es posible permanecer, aprender y sentirse acogido.