Como recuerda el autor, desde que se asomó a la puerta de la caverna y oteó la línea del horizonte, el hombre ha sentido la necesidad de conocer lo que había detrás de ella, lo otro, el deseo de aventurarse tras la promesa de lo desconocido. “Supo entonces que su naturaleza era la de un animal migratorio que estaba destinado a explorar y que le incumbía, más con la ayuda de las estrellas que con la de los dioses, ingeniárselas para viajar, porque el viaje es la vida misma”.

Esa vida en tránsito es la que alimenta el espíritu de este libro de largo recorrido que a su modo confirma que el viaje es el soporte de la literatura de todos los tiempos porque “viajar es un modo de pensar, una manera de ser y estar en el mundo y también un medio para escribir”.

La historia de la literatura sería otra sin los escritores que al viajar dejaron constancia del deseo de lo otro, y de ser otro, y de cómo el viaje lo cambia a uno y lo enfrenta con su propia esencia. Con la pasión del caminante convencido, aquel que atesora incansable impulso en sus sandalias aladas, González Núñez escarba en la historia, en la geografía y en la literatura para dejarnos ante más de seiscientas páginas sin desperdicio.

Cada uno de los trayectos por los que nos invita a transitar guarda la sorpresa de lo que no debemos perdernos. Los guías que nos conducen por esos mundos, cada uno de los autores y las obras que nos lo muestran, hacen del camino algo nuestro y de este libro un viaje irrenunciable.

Dos volúmenes

Las sandalias aladas de Hermes, editado por Arráez Editores con la colaboración de hoyesarte.com, se presenta en una cuidada edición de dos volúmenes que incluyen fotografías de Domingo Leiva y, en portada, ilustraciones de Paloma Capuz.

El primero, bajo el epígrafe De los orígenes a nuestro tiempo, aborda la historia viajero-literaria desde el Poema del Gilgamesh, realizado entre los años 2.500 y 650 antes de Cristo en doce tablillas que constituyen para buen número de estudiosos el primer ejemplo de literatura de viajes, hasta el siglo XIX, deteniéndose en autores y textos de Grecia y Roma, de la alta y baja Edad Media, del romanticismo, el barroco y la ilustración y, ya metidos en el siglo XIX, del romanticismo, el realismo y el naturalismo.

El segundo volumen, Nuestro tiempo, está dividido en tres grandes capítulos. El centrado en la primera mitad del siglo XX analiza las tres grandes generaciones españolas; la literatura de viajes latinoamericana; la extranjera hasta la Segunda Guerra Mundial; las figuras del flâneur; los viajes de exploración y el dedicado a mujeres viajeras y escritoras.

El apartado sobre la literatura de viajes en la segunda mitad del XX, además de abordar la literatura de viajes latinoamericana y la extranjera desde la Segunda Guerra Mundial, integra capítulos sobre este género literario durante el franquismo y el período democrático y sobre las guías de viaje.

La obra se cierra con un amplio apartado destinado a repasar la literatura de viajes en la actualidad rescatando últimas tendencias y novísimos autores y textos.

Más que aventura

Como apunta su autor, el viajero comparte con el escritor la atracción por la aventura, ese afán de vivir plenamente “lo por venir”, acaso porque en ambos anida la convicción o la utopía de que el hombre no está hecho para ver pasar el tiempo, sino para “hacer el tiempo”. La aventura trasciende al aventurero y la escritura al escritor, haciéndose ambas imperecederas, que es a lo que aspira todo creador. “En no pocos casos a lo largo de la historia, apostilla el autor, viajero y escritor han coincidido en un mismo personaje”.

Encarar el documentadísimo texto, -cientos de referencias, títulos y autores-, es confirmar esa dualidad a través de numerosos ejemplos a lo largo de una historia que ha tenido el móvil y la finalidad desencadenante a la hora de emprender el camino, (camino físico que deviene en excelente literatura), en áreas del conocimiento humano tan distintas, al margen de la propiamente literaria, como la artística, la histórica, la geográfica, la sociológica o la científica.

Inscritos en esa doble condición figuran, por citar sólo un puñado de representantes: Homero, Herodoto, Marco Polo, Humboldt, Goethe, Darwin, Heine, Stevenson, Hemingway, Camba, Bowles, Nooteboom, Durrell, Cela, Naipaul, Magris, Teroux Cervantes o Kapuscinski. Todos y cada uno de ellos tienen su sitio en Las sandalias aladas de Hermes, un atractivo viaje en forma de libro destinado a permanecer muy dentro del lector para siempre.

Busquen ropa y calzado apropiado, abran mente y espíritu y emprendan la marcha. ¡No se arrepentirán de uno sólo de sus pasos!

Halong. ©Domingo Leiva.