Cuatro meses después, el 30 de abril, el hijo del pintor recibió otra tanda de fotografías y otro texto asegurando que se trataba de obras de Picasso. Claude se puso en contacto con Guennec, que acudió a París en septiembre acompañado de su esposa y de una maleta. De ella surgieron hasta 271 obras desconocidas del autor, valoradas en unos 60 millones de euros, según el diario francés.

Guennec aseguró que un número tan elevado de dibujos, collages, retratos, pinturas y bocetos respondía a un regalo del pintor y añadió que durante los tres últimos años de la vida de Picasso (fallecido en 1973) había trabajado para él como electricista y que incluso le había instalado varias alarmas en sus viviendas.

Denunciado por robo

Como respuesta, los seis herederos del pintor denunciaron al electricista por robo. A juicio de los familiares de Picasso, es imposible que el artista regalara tal número de obras, muchas sin datar, sin dedicar o, incluso, sin terminar. «Es cierto que Pablo Picasso era bastante generoso. Pero fechaba, firmaba y dedicaba siempre sus donaciones, porque sabía que algunos las venderían para afrontar sus necesidades», ha asegurado Claude Picasso a Libération.

Por lo pronto, la policía se ha incautado de este tesoro, ahora depositado en las dependencias de la Oficina Central de Lucha contra el Tráfico de Bienes Culturales, en Nanterre. A la pregunta de por qué haber esperado tanto tiempo a sacar a la luz estas obras, la publicación francesa, tras hablar con el abogado de los herederos de Picasso, aventura una hipótesis: para eludir la cárcel gracias a la prescripción del delito. «Antes que nada, hay que recuperar estas obras para la historia del arte», asegura en la publicación citada el abogado de la familia Picasso.