Con 18 años, el joven Enrique Meneses (Madrid 1929-2013) se enteró de la cogida de Manolete, cogió un taxi y se presentó en Linares donde entrevistó a los médicos y a la cuadrilla del torero. A su regreso a Madrid “vendió el fruto de ese trabajo, pero le pagaron menos de la mitad de lo que él pagó por el taxi”, cuenta Chema Conesa, comisario de la exposición, “ese carácter decidido es el que ha impregnado toda su historia”.

El fotoperiodista español más internacional devoró la vida con el afán de estar allí donde podía ocurrir algo digno de ser contado. Como asegura Conesa, “no evaluaba la importancia de su trabajo por la relevancia del hecho sino por la necesidad de ser periodista”. En sus propias palabras tenía que “ser los ojos y los oídos de la sociedad”. Su carácter decidido, culto, apasionado y lleno de recursos le permitió desarrollar el instinto preciso para conseguir ser testigo de los sucesos que cambiaron el mundo en la segunda mitad del siglo XX, y sobrevivir a ellos.

Cercano y sin artificios

Meneses era ante todo periodista y después un fotógrafo que retrató todo lo que presenció con la genuina intención de obtener una imagen para documentar un hecho, lejos de las exigencias que pudiera imponer la fotografía. “Por eso su mirada es extremadamente simple, directa, cercana. Utilizaba la cámara con esa laxitud de no estar sujeto a ninguna regla, ni compositiva, ni estética, ni de ningún tipo de esteticismo que pueda llevar la composición de la imagen”, explica el comisario.

Aunque entre su equipo se encontraba algún teleobjetivo, el periodista utilizaba un objetivo de 50 milímetros, que es el que reproduce la realidad con mayor cercanía, “su teleobjetivo eran sus piernas, se acercaba a las personas y disparaba con la suficiente cercanía”.

Egipto, Cuba y EE.UU.

La muestra pretende reunir los hechos más relevantes de la vida de Meneses para intentar abarcar todo lo que era profesionalmente. Para ello se han realizado seis apartados que recogen un total de 90 fotografías en blanco y negro de su archivo, que se acompañan de algunos objetos personales y de tres vídeos, uno realizado para la ocasión, en el que se hace un repaso de su vida y obra y dos realizados por el propio periodista para RTVE, Ku kux klan y El despertar de Ciro.

La primera sección se titula Oriente Medio: El Egipto de Nasser (1954-1957). Allí llegó Meneses, sin billete de vuelta, en pleno auge nacionalista del nuevo régimen. Se encuentra con una sociedad más avanzada que la española a pesar de que en España se pensaba lo contrario. Vivió durante cuatro meses la aventura de atravesar África, y contó en primera persona la guerra del Canal de Suez.

El recorrido expositivo lleva al visitante hasta Sierra Maestra (1957-1958), donde vivió la revolución cubana junto con los hermanos Castro y el Che Guevara. El siguiente apartado muestra las tensiones de la Guerra Fría personificadas en Kruschev & Kennedy (1961-1963). También escuchó el sueño de Martin Luther King y el Blowing in the wind de Bob Dylan en el Lincoln Memorial de Washington, acontecimientos que se pueden ver en Los derechos civiles en EE.UU. (1963).

Hasta el último aliento

La quinta parte, Las bodas reales (1961-1963), recoge la etapa empresarial de Meneses, que abandona Paris Match y funda su propia revista junto a su hermano. Pero el fotoperiodista también estuvo con diferentes personajes, Las estrellas (1958-1966). Acompañó el féretro de JFK al cementerio de Arlington y el del Aga Khan al mausoleo de Asuán, entrevistó al Shah de Persia, a Hussein de Jordania y a innumerables personalidades del mundo de la cultura y el arte.

En julio de 1993, ya enfermo, asistió al cerco de Sarajevo, el que sería su último trabajo como enviado especial. Sus últimos años los pasó en su casa, con un respirador y utilizando una silla de ruedas para moverse, que no le impidieron continuar su vocación profesional contando al mundo lo que pensaba por medio de blogs y con la ayuda de jóvenes estudiantes de periodismo a los que continuamente les decía: “Sed débiles con los débiles y fuertes con los fuertes”.

Actividades complementarias

La muestra se acompaña de un catálogo editado por La Fábrica que recoge todas las imágenes de la exposición y cuenta con textos de Gumersindo Lafuente y Javier F. Barrera y una cuidada cronología de Enrique Meneses.

Además se han programado actividades complementarias. Los miércoles a las 19.00 h, dentro del ciclo A pie de obra, se llevarán a cabo una serie de visitas guiadas a la exposición a cargo de especialistas. Esta actividad comienza el 22 de abril de la mano de Chema Conesa y continuará con la participación de Emilio Sáenz Francés (29 de abril), Gervasio Sánchez (13 de mayo) y Fernando García de Cortázar (27 de mayo). Los viernes, a las 12.00 h, tendrán lugar visitas guiadas para grupos concertados.